viernes, 17 de octubre de 2008

(ARG) Baradero – Cosas que me suben de punto...

En la provincia de Buenos Aires, a unos 140 km de la Capital Federal, hay un pueblo llamado Baradero. Es lugar de paso para muchos viajantes y de recreo de fin de semana para los bípedos implumes que vivimos en la ciudad y añoramos un poco de silencio.

No hay allí demasiados atractivos: una calle con densa arboleda que conduce al río –el Baradero–, adonde algunos van a pescar y otros a remar, un anfiteatro donde a veces hacen festivales, un jardín botánico, y ya.

Soy de los que íbamos a disfrutar de los árboles, a despertar con el canto de los pájaros y a descansar y leer debajo de los árboles; pero eso ya no es posible.

Los hospedajes del lugar son escasos y bastante sencillos; sin embargo, hasta hace poco había un hotelito muy placentero, con pileta de natación y dos jardines: uno junto a la piscina y otro al fondo, donde se podía tomar sol o estar a la sombra de los árboles... Había que reservar habitación con tiempo, pues siempre estaba completo.

Pero la ingeniería moderna que ahora regentea el lugar ha decidido convertirlo en “spa” –¡tomá pa’vos!–.

Es el único hotel de Baradero que tiene “spa”... (aunque es una forma muy pretenciosa de llamarlo).

La reforma consistió en climatizar la pileta –eso dizque hicieron al cubrirla con una carpa de hule–, prestar servicio de masajes, organizar paseos por la zona y talar los árboles, según parece para reemplazarlos por sombrillas.
Es decir, todos los atractivos que tenía el hotel, los perdió.

Además, al cambiar la oferta, cambió el público: antes nadie molestaba al vecino; ahora se llena de gente (?) que molesta de día y de noche, que vuelven de sus revoloteos nocturnos alborotando como salvajes, sin respetar que haya otros huéspedes que tal vez quieren dormir, cotorras mal educadas (no sé dónde las cazan) que en lugar de hablar, gritan, y, en fin... ¡para qué seguir!

El solo hecho de talar los árboles donde en verano el sol es insoportable, y reemplazar su sombra fresca por sombrillas, que son tan aislantes, habla de una estupidez que me sube de punto.

Aviso esto por si piensa darse una vuelta por Baradero.
Claro que si a usted le gusta achicharrarse al sol y que le griten en la oreja, allí estará feliz; pero si no, le sugiero que tenga cuidado con la elección del lugar.
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POST SCRÍPTUM

Como la web es enorme pero el mundo sigue siendo chico, quiero aclarar que siento un profundo respeto, admiración y un gran cariño por la señora que solía estar a cargo del hotel.

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