jueves, 2 de octubre de 2008

Qué es la Sincronicidad - El caso del escarabajo

La palabra sincrónico, -a, es un adjetivo que viene del griego y se aplica a las cosas o hechos que se verifican al mismo tiempo. Por ejemplo, usted está ahora leyendo y como no sabe para dónde va esta nota, agita nervioso uno de sus pies; son hechos sincrónicos. Y sincronismo, que es el sustantivo, es la circunstancia misma de que dos o más cosas sucedan a un mismo tiempo.

Sincronicidad es, claramente, una palabra derivada de las anteriores, pero tiene matices diferentes.

La vida cotidiana nos ofrece un tipo común de sincronicidad. Usted piensa cuánto le gustaría ir al teatro y su cónyuge aparece con dos entradas; y puede creer que es transmisión de pensamiento o casualidad.

Pero a veces la coincidencia de sucesos en el espacio y en el tiempo parece ser algo más que una casualidad.

El psicoanalista suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) diferenció el simple sincronismo de hechos –cuyos significados pueden no tener conexión alguna– de otras circunstancias a las que llamó coincidencias significativas, y en 1930 empleó por primera vez el término sincronicidad para describir una conexión a-causal entre estados psíquicos y sucesos objetivos.

Este concepto no es sencillo de explicar en un texto corto, así que lo mejor es ilustrarlo.
Y puesto que Jung fue elaborando su teoría basándose en parte en su experiencia profesional, aquí le transcribo un ejemplo de sincronicidad tomado del historial de una paciente, tal como lo cuentan en un pequeño libro (casi un apunte, digamos) Maggie Hyde y Michel McGuinness.


El caso del escarabajo

Jung tenía una paciente cuyo tratamiento no avanzaba, pues su mentalidad era rígidamente lógica (del tipo: pienso, luego existo).

Un día, ella le contó a Jung un sueño en el que alguien le daba un escarabajo pelotero de oro.

En ese instante, él escuchó un suave golpeteo en la ventana cerrada detrás de sí.
Se volvió y vio que lo que golpeaba en el vidrio era un insecto volador.
Abrió la ventana y capturó al insecto cuando este entró en la habitación.

–¿Qué es? –preguntó la paciente.
–Un ateuco, el escarabeido más próximo, en nuestro clima, al escarabajo pelotero egipcio de su sueño –dijo el médico.

La paciente ignoraba que el escarabajo de oro era un símbolo egipcio del renacimiento, pero la coincidencia de que ese insecto común, que está siempre en contacto con las flores, fuera a la ventana, le dio a su sueño un nuevo significado: la ayudó a liberarse de la coraza super-lógica de su mente profunda.

–¡Ahora puede iniciarse mi renacimiento espiritual! –dijo ella.

La mayoría de los sucesos sincrónicos espontáneos como este tienen una conexión psíquica directa con un arquetipo.

– – –
Espero que el Caso del escarabajo sea suficientemente ilustrativo de qué es la sincronicidad, pero si así no fuera... puedo tratar de explicarlo de otra manera.

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