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miércoles, 21 de abril de 2010

(MEX) La Muerte Chiquita

Este post reproduce una tarjeta que a su vez es copia de un afiche que vi en Guadalajara el 02 de noviembre de 2007 -Día de Muertos- en la Casa ITESO* Clavigero -un Instituto Jesuita-.

No me quedó nada claro a qué refiere La Muerte Chiquita... aunque hace poquito algo me han comentado por ahí.

Tal vez mi amigo J.J.V., que es mexicano, tiene ganas de enviar un comentario contándonos -a mí y a los posibles interesados- de qué se trata. Le quedaría muy agradecida.

Saludos cordiales,
Viviana

(La segunda imagen corresponde al dorso de la tarjeta).


* El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), universidad jesuita en la ciudad de Guadalajara, funda la Casa ITESO Clavigero el 25 de abril de 2001 como un espacio de extensión académica, cultural y protocolar, con carácter no lucrativo y al servicio de la comunidad, destinado a conservar, difundir y promover la producción de la universidad y de su entorno, por medio de actividades artísticas y educativas, en un contexto que convoque a la reflexión, la creación y el respeto a las diferencias.

El ITESO decide dar nombre a la Casa en homenaje al ilustre jesuita Francisco Xavier Clavigero, quien nació el 9 de septiembre de 1731 en el puerto de Veracruz. Clavigero fue un estudioso de la filosofía moderna y maestro dedicado, con una especial inclinación por el trabajo con los indígenas.

fuente: http://casaclavigero.iteso.mx/portal/index.php?option=com_content&task=blogsection&id=6&Itemid=37

sábado, 7 de febrero de 2009

(MEX) Esculturas de Alejandro Colunga, en Guadalajara

La Sala de los Magos

Dedicado
a mi amiga guadalajareña,
Rosario Loyola,
que buscó la filiación
de las esculturas.

Guadalajara es una ciudad muy agradable, con un sinnúmero de iglesias y obras de arte repartidas a lo ancho y a lo largo. Pero no he de decir mucho aquí, pues hay suficiente información en la web.

Solo voy a mostrar fotos de una obra que vi en la plaza seca que está frente al Instituto Cultural Cabañas –antes, Hospicio Cabañas–.

Y quiero mostrarlas porque me parece que la obra no es muy conocida y merece difusión, puesto que es artísticamente valiosa.

Se trata de un grupo escultórico muy atractivo, pero no existe ningún folleto ni tarjeta explicativo y casi nadie –me refiero a los vecinos de la ciudad– sabe quién es el autor.

Solo en el Instituto Cultural Cabañas proporcionan ese dato, y conseguirlo fue precisamente lo que hizo mi amiga Rosario, a quien desde aquí vuelvo a agradecerle la gestión.
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Esta es una de las piezas del grupo, cuyo conjunto está formado por una mesa baja (mesa ratona, le llamamos en la Argentina) con sillones y sillas alrededor, como si se tratara de la sala de recibo (living) de una casa.

EL GRUPO ESCULTÓRICO SE LLAMA
“LA SALA DE LOS MAGOS”
Y ES CREACIÓN DEL ARTISTA GUADALAJAREÑO
ALEJANDRO COLUNGA.



Por falta de datos más confiables, he tomado información de internet.

Así, según Wikipedia, Alejandro Colunga nació en Guadalajara, Jalisco, el 11 de diciembre de 1948, y es reconocido principalmente por sus trabajos de pintura y escultura.
Y en otra fuente (cuya URL no anoté y por supuesto no recuerdo) dice que en 1994 recibió el “Premio Jalisco a las Artes” y el “Premio de Arquitectura”, en la categoría de espacios abiertos, por las esculturas que aquí muestro.
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Agrega esa fuente que cada una de las piezas tiene un nombre, a saber: "El sofá", "La silla móvil", "La silla sorda", "El Love Seat" y "La mesa de los amigos" (de la última mencionada no tomé fotos –no recuerdo por qué razón–) y en cuanto a las otras, no podría afirmar categóricamente cuál es cuál, pero pienso que el lector podrá deducirlo…

En fin, espero que le hayan gustado, y que si viaja a Guadalajara se dé un vueltita para verlas (están muy cerca del centro). Creo que, si le gusta el arte, no se arrepentirá...

jueves, 30 de octubre de 2008

(MEX) Día de Muertos - “Calaveras”

(Viene de la nota anterior).

Estas son las “calaveras” que nos obsequió nuestra anfitriona...

Rosario Loyola


Para Viviana y Eduardo

La Catrina con leotardo
y con acento argentino,
le dice: Mi amor, Eduardo,
unamos nuestros destinos.

Eduardo muy inocente,
hasta le hace caravana
y se muestra complaciente
porque piensa que es Viviana.

La parca se da sus mañas
y de Vivi se disfraza,
hasta lleva dos guadañas
por si Eduardo la rebasa.

Hoy dice: Querida Vivi,
mi pequeña, mi gran pibe,
solo por ti vivo, Vivi,
y sus amores le exhibe.

Dos calaveros chiquitos,
son guardianes de Viviana,
andan tras de sus “tipitos”
y de su influencia junguiana.

Una flaquita muy “inn”
buscó el cuatrocientos dos,
ahí en el Holiday inn
y ahí acabó con los dos.

Ya con esta me despido,
mis amigos argentinos,
mas, solo un favor les pido,
que disfruten sus destinos...

Hoy su destino ha cambiado,
y ojalá que me disculpen,
como me han simpatizado,
diré que aquí los sepulten.

Ya les preparé una fosa,
y su ataúd es de roble,
una sepultura hermosa,
lo más importante, doble.

Cordialmente, La Muerte, 2 de noviembre de 2007
Guadalajara, Jal., México
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(MEX) Día de Muertos – Altares de muertos

Los mexicanos se ríen de la muerte (eso sostienen), y tienen una curiosa tradición que consiste en festejar el Día de Muertos, 2 de noviembre.

Las ciudades se llenan de cosas alusivas a esa fiesta: pequeños stickers –adheridos a las vidrieras– e imágenes –que pueden ser de cartón– de calaveras, de esqueletos, siempre en actitudes sonrientes/graciosas, y diversos alimentos típicos, como panes de muerto, chocolates con forma de “muertitos”, de calaveras, de ataúdes...

Según la creencia popular, ese día los muertos queridos vuelven a visitar a sus familiares, que los esperan y agasajan armándoles altares de muertos.
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Un camino de flores y velas suele conducir al altar, que casi siempre tiene una foto del finado, calaveras de azúcar y diversas ofrendas, de flores, de panes con forma de “muertitos”, y cualquier otra cosa que en vida del agasajado hubiera sido de su agrado.



Los altares de muertos son, pues, muy coloridos y vistosos, alegres, y llama la atención el sincretismo de esta tradición local y la católica, pues dentro de las iglesias suelen verse estos altares, que nada tienen que ver con el cristianismo.


Fotografié –como pude, pues había un reja que impedía acercarse– este altar de muertos que estaba armado dentro de una iglesia en Guadalajara (nótese que las imágenes cristianas fueron cubiertas), y que me hizo mucha gracia pues entre las ofrendas para el finado, que era un cura –estaba la foto– había, por ejemplo, una Biblia...
pero había también una botella de vino.
Así que me quedó claro que al santo varón le gustaba escabiar y los fieles, por querer agasajarlo, lo deschavaron.
Finalmente, es costumbre que en esa fecha se publiquen “calaveras” –por ejemplo, en medios gráficos– y que la gente se las obsequie entre sí.

Pero las “calaveras” a las que me refiero son versos, por lo general rimados, supuestamente escritos por la Muerte, para burlarse de alguien o simplemente como broma, con ánimo festivo.

Así, nuestra anfitriona en Guadalaja nos obsequió “calaveras”, pero para mayor lucimiento de su autora las publico en nota aparte.

sábado, 11 de octubre de 2008

(MEX) Prohibido regatear

Si usted es un caballero, o una dama, o pretende llegar a serlo, o al menos pretende que otros crean que lo es, no puede dejar de conocer, aprender y practicar estos consejos tomados del Manual de Urbanidad de Manuel Antonio Carreño (un clásico del tema, aparecido en 1854).

El libro es para darse una panzada de civilidad y buenas maneras.
(Perdón: “panzada” téngase por no escrita, acabo de darme cuenta de que es una palabra indelicada).

En esta lección aprendemos por qué no está permitido regatear.

Capítulo VI. Diferentes aplicaciones de la urbanidad.
Artículo I. Entre los comerciantes y las personas que entran a sus establecimientos.

xxxviii. [...] Los prolongados y fastidiosos regateos indican siempre un carácter vulgar y mezquino. El proponer a un comerciante un precio notablemente menor del que ha pedido, es un acto ofensivo a su dignidad y buena fe, de que no dan jamás ejemplo las personas de buena educación.

¿Será tan así?
Esto me recuerda una experiencia vivida en México D.F., en la zona donde están las pirámides del Sol y de la Luna.

Hay allí a cada paso indios que venden artesanías, a un precio que puede ser cualquiera, y si a usted no le gusta regatear... (a mí, tampoco, pero…).
Algunos son muy simpáticos y convincentes, como este de la foto:
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Vendía pequeños objetos de piedra tallada, que eran tan artesanales como yo soy jarrón de porcelana y hasta tenían una etiqueta de fábrica que decía “Hecho en México”, pero que él aseguraba que hacía con sus propias manos, que mostraba orgulloso para que viéramos cuán ajadas estaban (como las de un pianista, digamos).

Y con su labia agraciada nos imponía del justo precio:

–Para vos, doscientos. Para el yankee… ¡cuatrocientos!

Me pregunto qué hubiera opinado Dn. Manuel Antonio.

domingo, 5 de octubre de 2008

(MEX) Basílica de Guadalupe – Venta de nichos

La Virgen de Guadalupe, para los amigos Lupita, es la patrona de México. En el distrito hay una impresionante basílica que no puede dejar de ir a visitar nadie que viaje a ese país, sea católico o no.

Ahora hay allí dos edificios: la antigua basílica, que amenaza con derrumbarse y a la que se ve francamente inclinada, y una nueva, de líneas modernosas, muy grande, de forma circular y construida sin columnas, lo cual llama la atención.
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Pero más me llamó la atención algo que está ocurriendo sobre el mismo predio donde está la basílica y es lo que le muestro acá:
Se está construyendo un enorme sector para nichos, es decir, para que usted, yo, cualquiera, cuando nos llegue la hora… podamos ser depositados en ese camposanto, como se hizo tradicionalmente.

Pero para poder estar allí (o más bien, no estar) antes hay que hacerse cremar –para ocupar menos lugar, por supuesto–.

Está todo previsto. Usté va y elige el pedacito de cielo donde algún día estará el nicho y pondrán la urnita con sus restos cuando ya no esté para protestar –más arriba, más abajo, más cerca de la entrada…–, según su comodidad el valor es distinto; y luego paga... al contado, en cuotas; hasta le hacen un seguro de vida (!), por si se le ocurre morirse antes de terminar de pagar su lugarcito.--
Mientras tanto, siguen construyendo el sector.

Y, claro, usté puede preguntarse qué pasa si me muero antes de que lo terminen...

¡Bienaventurado, hombre!: sale ganancioso.

Si se muere antes, no hace falta que lo cremen (esto es un ahorro): lo aceptan de cuerpo entero (esto también es bueno, por si acaso llega el Día del Juicio y usté quiere resucitar); pero eso no es todo: para compensarlo por la falta de su nicho lo entierran adentro mismo de la basílica nueva.
Usté descansaría aquí:


¡¿Qué tal?! Mire qué ganga... Vamos, anímese...

(MEX) La fuente de Diana Cazadora

Ya comenté en otra nota (La policía se desplaza...) cómo es la ciudad de México y que tiene una grande avenida muy significativa para los mejicanos, llamada Paseo de la Reforma.

Allí, donde la avenida Mississippi corta el Paseo, hay emplazada una fuente con una escultura conocida como la Diana Cazadora, cuyo verdadero nombre parece que es "La flechadora de las estrellas del norte" (ellos sabrán por qué).

La Diana Cazadora, de corte clásico, tiene su belleza, pero además tiene su historia.

Digamos primero sus datos filiatorios: es hija del escultor Juan Olaguíbel y nació en 1942, desnuda, como nace cualquier hija de vecino, a pesar de ser una deidad.

Aquí le muestro una foto (tomada de la red) de la modelo posando:


Dicen que la muchacha, que tenía 16 años, es Helvia Martínez Verdayes, y que posó sin cobrar, solo por la vanidad de ver su cuerpo inmortalizado en el bronce.

Sin embargo, nadie valoró su gesto desinteresado. Antes bien, la Liga de la Decencia armó un escándalo público por la impúdica desnudez de la escultura y dicen que hasta le pusieron ropa interior de tela (esto me recuerda la moda victoriana de cubrirles las patas a los pianos).

Fue tanta la presión, que el escultor se vio obligado a vestir a su muñeca y le hizo un taparrabos de bronce, pero confiando en que soplarían vientos menos mojigatos, se lo adhirió con unos pocos puntos de soldadura.

En fin, tales vientos llegaron recién en 1968, año en que el regente de turno autorizó al escultor a descubrir de nuevo las escandalosas formas de su chica; pero cuando le sacó las soldaduras la bella quedó medio lastimada, razón por la cual fundió una nueva pieza (la que ahora vemos), que es copia fiel de la anterior.
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En cuanto a la escultura original, unos dicen que, para evitar que fuera destruida, el artista se la vendió al regente, que la donó a su pueblo natal, Ixmiquilpan, donde todavía está; pero los portavoces de Acapulco aseguran que la tienen ellos, ubicada en la avenida costera Miguel Alemán...
Yo no puedo dar fe.

Y ahora, por favor, vuelva un poquito hacia arriba y mire de nuevo la foto.
Detrás de la Diana hay un cartel. Dice:

¿H4C3 CU4N70
QU3 N0 L4 S0RPR3ND35?
No pienses en números, piensa en cosas importantes.

Este código lo conocía pero nunca lo había visto en uso.
Un mensaje escrito con números puede ser ingenioso, pero aplicado a la publicidad de un Banco, resulta muy adecuado ¿no?

(MEX) Policía motorizada...

México es un país con un territorio enorme, con una población de alrededor de 110 millones de habitantes; solo en la ciudad de México D.F. viven 24 millones de personas y entran y salen todos los días por distintos motivos unos 6 millones más.

Calcule usted: una ciudad con 30 millones de personas no es una ciudad, es un monstruo descomunal. Recorrerla es una tarea ardua pues el tránsito está casi todo el tiempo embotellado, de modo que el mejor medio de transporte resulta ser el subterráneo o metro, que por suerte funciona muy bien.

Un monstruo de tales características está, por supuesto, altamente contaminado y necesita buenos pulmones. La ciudad tiene grandes espacios verdes y avenidas arboladas (donde lamentablemente casi no viven pájaros –al menos, no en la zona céntrica–, pues son muy sensibles y no resisten en ese medio ambiente).

Una de esas avenidas, el Paseo de la Reforma, es un símbolo para la ciudad y es también de gran extensión. Tiene control policial, pero la policía vería dificultada su tarea de vigilancia si tratara de realizarla a pie –en automóviles sería casi imposible avanzar– así que patrulla el Paseo “motorizada”, y es esto lo que le quiero mostrar:


Estos “biciclos” no los vi en ninguna otra parte.
Son una elección inteligente para recorrer parques y avenidas a velocidad media, sin cansarse y sin agregarle contaminación a la mole de cemento y vidrio que es la ciudad de México.

Además, si el “motorman” detiene el vehículo, puede mantenerse en equilibrio, como hicieron los dos agentes al posar para mi foto.