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viernes, 9 de enero de 2009

PAGAR DERECHO DE PISO

Una expresión relacionada con el pago de impuestos

Los argentinos solemos usar una expresión, “pagar derecho de piso”, para indicar que, si somos nuevos en alguna situación –por ejemplo en un trabajo, en un club, en una obra social, en un colegio, una facultad, etc.–, antes de comenzar a gozar de los beneficios tendremos que aprender las reglas de juego, lo cual siempre supone inconvenientes.

Y también indica que, aun conociendo las reglas, si somos de los que llegaron últimos, los que nos previnieron pueden “hacernos sentir su antigüedad”, actitud que podrá manifestarse de diversas formas, según de qué se trate.

A alguien recién ingresado a trabajar, es probable que sus compañeros le encomienden las tareas que ellos no quieren hacer; a quien recién se ha asociado a una obra social, lo someten a un tiempo de “carencia” y le impiden usar todos o algunos de los servicios hasta pasada una determinada cantidad de meses, y así.

Eso entendemos por “pagar derecho de piso”.

Sin embargo, aunque usemos la expresión bastante seguido, es probable que no nos hayamos preguntado de dónde proviene.
Es una curiosidad, pero a mí me gustan las curiosidades, así que aquí le cuento el origen.

En 1859 el municipio de la ciudad de Buenos Aires dictó la primera Ley de Patentes para Carruajes de Alquiler.

Esa ordenanza intentó establecer el pago de patentes, un registro de dueños y de cocheros, la distribución de matrículas, cuáles debían ser las condiciones de aseo de los coches, el uso de luces, el precio de los viajes, y, entre otras cosas, el precio del derecho a estacionar en una parada determinada.

Ese precio que se pagaba para poder utilizar una parada, era conocido como “derecho de piso”.

De allí viene la expresión, que en su origen se entendía literalmente.

viernes, 7 de marzo de 2008

HASTA LOS GATOS GASTAN ZAPATOS...

La editora i responsable hoy no cabe en sus zapatos de lo contenta que está, no solo porque se va de vacaciones sino porque a raíz de la nota anterior –Aquí "hay gato encerrado"– ha recibido un mensaje que dice lo siguiente:

Sra. extrañada i responsable de "inyoi-it"

Estimada señora, que adora
a los felinos caseros,
sepa usted que yo no quiero
polemizar con la gente, pero
en el fondo de mi casa,
donde los gatos retozan
entre dalias y arvejillas,
no hay ratones... ni avecillas.

La cuestión es muy sencilla,
le digo a usted, buena moza:
Quizá los dulces mininos
que con sangre se solazan,
sean gallegos de raza
pues no soportan los trinos.
Tienen fama de ladinos,
pelean todas las noches,
hacen bulla a troche y moche
e incordian a los vecinos.

Este retrato apurado
concluye aquí abruptamente,
porque bastantes humanos
son como la gatuna gente.
Saludo a usted atentamente,
sin tardanza y sin apuro:
mi novia espera en un muro
porque hay cuarto creciente...

El mensaje no tiene firma, pero la editora sospecha que el escribidor sería uno de los atorrantes que residen en los fondos de la casa del Maestro Zen Sato... En fin, como sea, hay que reconocer que es muy bueno, y que ¡hasta los gatos los gastan zapatos!


Aclaraciones: a la editora, algunos la llaman "la extrañada" / Enjoy it es el nombre original del Newsletter que ahora se convirtió en blog (pero hay que saber disculpar...).

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Y ahora la minuciosa editora desea consignar lo siguiente:

1) La señora María Moliner dice, en su Diccionario de Uso del Español, que HASTA LOS GATOS GASTAN [QUIEREN] ZAPATOS es una "frase con que se comenta que alguien pretende cosas que corresponden a mayor edad o mejor situación que las suyas".

2) El Diccionario de la Real Academia Española –siempre más retorcido– dice que HASTA LOS GATOS TIENEN ROMADIZO o TOS son expresiones coloquiales usadas "para reprender a quienes hacen ostentación de cualidades que no les son propias".

La editora entiende que las dos frases son equivalentes, pero gusta más de la forma HASTA LOS GATOS GASTAN ZAPATOS, aunque, aplicada la frase al felino poeta, se le ajustaría mejor parte de la definición del diccionario de la RAE, es decir, solo en cuanto hace referencia a "quienes hacen ostentación de cualidades que no les son propias".


Comentarios aparte:

El diccionario de la RAE abunda en definiciones mal escritas: con imprecisiones, errores, contradicciones, impresiones subjetivas, etc.

En la definición arriba transcripta, no se entiende por qué el sentido debe ser el de reprender, pues la frase puede aplicarse correctamente a quienquiera que haga ostentanción de algo que no le es propio, sin que en ello vaya una reprensión.

Y por otro lado, también se equivocaron los españoles que cristalizaron el dicho, pues si hubieran observado bien a los gatos, sabrían que tosen.
(Pero los españoles solo observan bien a su propio ombligo y a la buena suerte ajena, esto último para poder envidiarla – dice esta editora desde sus raíces hispanas, ¡que quede bien claro!).
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jueves, 6 de marzo de 2008

Aquí "HAY GATO ENCERRADO"

Se dice que "hay gato encerrado" cuando se quiere significar que hay algo oculto, que seguramente es valioso (actualmente, en general, la frase alude a datos o información).

Esta frase tiene su origen en España, pues durante el Siglo de Oro era común que el dinero se guardara en bolsos o talegos hechos de piel de gato.

Por extensión, también se les llamó gatos a los ladrones y rateros; por eso dice Quevedo, hablando del dinero:

"Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos."


El diccionario de la Real Academia Española dice que "gato" era el talego y también el dinero que se guardaba en él. Sin embargo, supone esta editora que eso sería así en España, porque desconoce que aquí (en la Argentina) se haya usado el término gato en esa acepción.

Pero los tiempos han cambiado, y aquí y ahora solo les llamamos gatos a los gatos, a cierto baile y a su música, y a los ‘criques’ usados para levantar cosas pesadas; claro que eso en sus formas puras. En cuanto a las otras, sabemos que se les llama así a cierta índole de señoritas, lo cual no está mal, después de todo, pues en lenguaje coloquial también se le dice gato a quien es hábil para lograr lo que quiere con engaños y ardides; y eso sin contar con que las devandichas señoritas suelen salir de noche, igual que los felinos.

Y ahora, por favor, miren de nuevo la foto... aun las personas a quienes no les gustan los gatos, tengan la bondad de hacerle el gusto a esta "probe editora galega". Observen y traten de comprender.
Si alguien no logra darse cuenta de lo que la imagen denota, sepa que cuenta con toda la compasión de quien esto escribe...
Y si alguien piensa que tiene derecho a matar para adornarse con un bolso, un gorro, un abrigo de piel, etc., de gato o de cualquier otro animal, por favor, avise -siempre es bueno conocer la calaña de la gente con la que uno trata-.

Comentario:
Esta editora, de ancestros hispanos, siempre sostuvo que los españoles fueron y son basura (desde luego, hay excepciones); y que siguen siendo tan crueles como en los tiempos en que disfrutaban viendo cómo las personas con peor suerte que ellos ardían en las hogueras, en las que también quemaban gatos. Ellos gozaban y gozan con la sangre derramada... ¡de otros! Tanto, que continúan con las corridas de toros.
Por eso esta editora sostiene que son basura. Y lo hace desde sus raíces hispanas, ¡que quede claro!

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COMENTARIOS DE LOS LECTORES

Sra. Editora:
Yo del coloquial ese del que usted habla conozco poco... supongo que es el idioma que se chamuya en el Moyano o en el Borda... [se trata de hospitales psiquiátricos que existen en Buenos Aires].
Lo cierto es que se usa también la palabra gato inmediatamente después del vocablo pobre (usté dirá quién adjetiva a quién), y no me haga decir qué es lo que significa pues es "de público y notorio", según la inveterada fórmula utilizada por mi amigo El Alacrán.
Omitió también usté la acepción lunfarda con la que se nombra al postizo o peluquín.
Atentamente,
Juancitodebuenosaires.

Tiene razón. (N. de la E. i R.)

jueves, 28 de febrero de 2008

Qué es LA QUINTA DEL ÑATO

Así se le llama -al menos en Buenos Aires- en lunfa o en el habla del pueblo, al cementerio; pero ¿por qué?

Esto se preguntaba la editora i reponsable y hurgó por distintos diccionarios (de lunfardo y de voces argentinas) hasta que, uniendo cabos, concluyó:

Porque una quinta es –entre otras cosas– un lugar para descansar, o de reposo; y ñata es una manera popular de llamarle a la calavera, que carece de nariz.

De manera que la quinta del ñato es el lugar de descanso de la calavera.

Y como esto resultó muy fácil de deducir y a la i responsable le sobró tiempo, decidió buscar para los estimados lectores una milonga que solía cantar Edmundo Rivero, cuya letra pertenece al gran Borges y cuya música, a Astor Piazzolla, y que les reproduce a continuación, para que vean que el Maestro no siempre escribía en difícil y además tenía un fino sentido del humor. Aquí va:


EL TÍTERE

A un compadrito le canto
que era el patrón y el ornato
de las casas menos santas
del barrio de Triunvirato.

Atildado en el vestir,
medio mandón en el trato;
negro el chambergo y la ropa,
negro el charol del zapato.

Como luz para el manejo
le firmaba un garabato
en la cara al más garifo,
de un solo brinco, a lo gato.

Bailarín y jugador,
no sé si chino o mulato,
lo mimaba el conventillo,
que hoy se llama inquilinato.

A las pardas zaguaneras
no les resultaba ingrato
el amor de ese valiente,
que les dio tan buenos ratos.

El hombre, según se sabe,
tiene firmado un contrato
con la muerte. En cada esquina
lo anda acechando el mal rato.

Un balazo lo tumbó
en Thames y Triunvirato;
se mudó a un barrio vecino,
el de la Quinta del Ñato.

J.L. Borges


COMENTARIOS DE LOS LECTORES

Sra. Editora:
Muy bien logrado el clima funebrero; sobre todo conmueve la familiaridad de la Redacción con la trucha de la parca (cariñosamente y con respeto, por las dudas). No deja de ser auspicioso y plausible el esfuerzo de la i responsable por acercarse al habla canora del Río de la Plata.
Acudir a Borges, Piazzolla, y Rivero no es poca cosa, y merece destacarse.

Humildemente me permito una breve relación con la quinta del ñato. Existe en lunfardo -podría decirse que existía, pues hoy ya casi no se usa- otra expresión para llamar a las necrópolis, y es la casa del pueblo, aludiendo tal vez a que allí vamos todos, desde los paquetes habitantes del Barrio Norte, hasta los trasnochados porteños de Enrique González Tuñón en Camas desde un peso (Salud, poeta !!!).

Como verá, tanta poesía ‘me pudo’ y hoy me permito un descanso en mi inveterado hábito de destilar veneno.

Cordialmente,
El Alacrán.

sábado, 23 de febrero de 2008

Qué significa TENER LA VACA ATADA

Tener la vaca atada

Este dicho, muy usado en la Argentina, nació cuando ésta era un país próspero –o algo parecido–, cuya principal fuente de producción era la actividad agrícola-ganadera.

En esos tiempos de esplendor económico –que comenzaron, aproximadamente, en 1880, durante la presidencia de Julio A. Roca y finalizaron con la crisis de 1929– las familias ‘acomodadas’, que tenían por costumbre viajar a Europa con sus hijos, llevaban también una vaca, para que a los críos no les faltara la leche fresca. Esto, por supuesto, era un signo de prestigio social y económico, o, si lo prefiere, una paquetería.

Y puesto que el animal viajaba atado, en la bodega del barco, "tener la vaca atada" tomó el sentido de "ser dueño de una situación, tenerla asegurada".

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No obstante lo dicho, esta editora i responsable ha podido averiguar que el arquitecto Peña estima que lo que se cuenta acerca de llevar la vaca atada es una exageración, pues solo hay documentado un caso .

Sea como fuere, la misma editora y responsables ha averiguado también que la vaca es una gramínea que crece mayormente en la Pampa, aunque también en chacras, jardines y otros bañados, y que no cualquiera tiene muchas. A veces, un granjero pobre tiene solo una vaca, y a esa la mima y la consiente como a hija única.

Uno de esos felices poseedores, el señor Ardohain, le ha contado que su única vaca se llama Pampita, y que es un poco excéntrica y caprichosa.

En la foto puede verse a Pampita, que ha decidido mantener atada con una cadena a una señorita con bikini.




Comentarios de los lectores:

El Gran Maestre dice que llevaban una vaca para que no le faltara leche fresca al niño "Macoco" Álzaga Unzué; pero que el fulano, en cuanto creció, puso un cabaret en New York -Morocco- y allí se hizo evidente que se había hecho adicto a las rubias platinadas y al whisky escocés.

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El Alacrán
dice que cuando Victoria Ocampo era niña y la llevaban a Europa, la vaca era parte del equipaje de su familia. Esta editora i responsable supone que también se beneficiaría de la costumbre la niña Silvina, hermana de la anterior, e imagina, además, que doblarían a la pobre rumiante en 4, o en 8, y la llevarían dentro de un bolso de mano, porque una vaca desplegada ocupa mucho espacio.

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El Maestro Zen Sato dijo que “la suposición anterior, sería válida si existieran las vacas plegables”.
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¡Vamos...!, Maestro. (N. de la E.i R.)

QUEDARSE EN PAMPA Y LA VÍA

UN DICHO DE LOS BURREROS

-nota elaborada con la inestimable colaboración del Alacrán,
que ha prometido acudir a la Academia de la Historia y a los archivos del diario La Nación, a fin de obtener las precisiones que aquí faltan-


“Quedarse en Pampa y la vía” es un dicho de uso corriente –al menos en Buenos Aires–, pero tal vez no son muchos los que saben que tuvo su origen en el pueblo de Belgrano, en las inmediaciones de los hipódromos.

Ya desde mediados del siglo XIX se corrían por allí carreras cuadreras, muchas veces en la calle, algunas en el “camino de las cañitas”, y pronto comenzaron a aparecer los hipódromos, que fueron, al parecer, no menos de cuatro (los historiadores no se ponen de acuerdo).

Pero lo que es seguro es que, además del Hipódromo Argentino, conocido como el “de Palermo”, inaugurado en 1876 y que todavía existe en su emplazamiento original, existió el Hipódromo Nacional, en el predio que hoy ocupa el Club River Plate y las adyacencias.


Todos esos hipódromos han dejado su impronta en el actual barrio de Belgrano. Basta con darse una vueltita por el “bajo” para descubrir los studs, algunos de los cuales aún siguen funcionando, y otros que han sido transformados en escuelas de equitación y hasta en restaurantes, pero en los que todavía se puede ver la arquitectura inglesa original: un patio central rodeado de los boxes para los caballos.

El Hipódromo Nacional ha desaparecido pero ha dejado su huella, precisamente, en el dicho que da título a esta nota. Sucedía que para llegar hasta el lugar había que tomar un tranvía, que cubría el trayecto desde las Barrancas de Belgrano hasta el predio del hipódromo.

Es decir, desde Pampa y Av. Vértiz, junto a las vías de la estación Belgrano C del actual Ferrocarril Mitre, hasta el hipódromo; y vuelta a Pampa y la vía.

Pampa y la vía es en las Barrancas de Belgrano, junto a las vías del tren, que en ese tiempo se llamaba Ferro Carril del Norte.

El tranvía en cuestión era un ramal comúnmente llamado "la Combinación", que al decir del Dr. Julio A. Luqui Lafleyza, partía de Pampa (hoy La Pampa) y Av. Vértiz, iba por Pampa hasta la calle Blandengues (hoy Av. del Libertador), y seguía por ésta hasta Republiquetas (hoy Av. Crisólogo Larralde), con lo cual pasaba por delante del Hipódromo Nacional; subía por Republiquetas hasta Cabildo, seguía hasta Monroe y por ésta llegaba nuevamente a Blandengues, hasta Pampa, para terminar en Av. Vértiz.

Este este tranvía vendía pasajes de ida y vuelta -costaban diez centavos-, para que los burreros que habían perdido todo su dinero apostando a los pingos no se quedaran varados en el hipódromo.
En ese tiempo, volver hasta Pampa y la vía era acercarse un poco a la "civilización". Después tenían que arreglárselas de cualquier modo para llegar a sus casas.

De entonces viene la expresión QUEDARSE EN PAMPA Y LA VÍA como sinónimo de quedarse desamparado y sin un centavo, abandonado a la buena de Dios.

domingo, 10 de febrero de 2008

Qué significa ANDAR EN PELOTA[S]

La palabra pelota tiene dos orígenes (o dos raíces, si lo prefiere).

1) pelota viene del provenzal “pelota”.
Específicamente, es una bola de material elástico -hueca o maciza-, que le permite rebotar, y que se usa en diversos juegos y deportes. También se le llama así a una bola hecha de cualquier material blando, p. ej. de papel, de trapo.
Además, se emplea para denominar o describir objetos aproximadamente esféricos, de material blando.
En fin, cualquiera sabe qué es una pelota.

2) pelota viene de “pelo”.
Es una batea de piel de vaca empleada para pasar los ríos.
La locución “en pelota[s]”, que significa “desnudo, en cueros”, tiene su origen en esta palabra, la que viene de “pelo”. Un ejemplo claro: “montar en pelo”.

Vea cómo usaba esta locución el General San Martín:

Compañeros del Ejército de los Andes: La guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje.


Ahora ya lo sabe: andar “en bolas” es una vulgaridad.
La gente culta anda “en pelota[s]”.

He dicho.