lunes, 21 de julio de 2014
Good bye, RAE -Real Academia Española-
DICE:
Good bye, RAE
Miguel Molina Días,
La lengua castellana está viva. Habita y recorre 35 países, siendo en 20 de ellos el idioma oficial. Una enorme diversidad de acentos, pronunciaciones, localismos y palabras evolucionadas hay en cada uno. Esa es, justamente, su riqueza. El castellano nos pertenece íntimamente a los latinoamericanos. Ya lo dijo el polémico Fernando Vallejo al notar que España tiene algo más de 40 millones de habitantes, mientras [en] la América Latina se habla en 19 naciones con más de 300 millones.
Por eso se vuelve impresentable depender de las directrices de la Real Academia de la Lengua. Incluso muchos españoles cuestionan la existencia del sistema monárquico, resulta una paradoja guiarnos por las verdades absolutas de la RAE, la más monárquica y colonialista de las instituciones.
El presidente de honor de la Academia es el rey Felipe VI y reglamentariamente es el encargado de presidir las sesiones de incorporación de los nuevos académicos. Sus miembros principales son los 46 académicos de número de nacionalidad española, incluyendo a Vargas Llosa que posee la doble nacionalidad. ¿Quién nos representa?
Nadie. Y no nos hace falta. El inglés no tiene una Academia que lo norme. Y sigue allí, limpio y poderoso como cuando Shakespeare lo utilizó para hacerlo más bello. Vallejo acertó al entender que en este punto ya no se puede hablar de ‘americanismos’. Nuestras palabras se han incorporado con absoluta naturalidad al castellano vivo que usamos. Lo que hay es ‘españolismos’. Y algunos muy bellos.
Guiarnos por la RAE implica sucumbir a ese pensamiento colonial que intenta abrirse paso en el mundo globalizado. El castellano, la maravillosa lengua de Cervantes, García Márquez y Borges, es un territorio libre y no requiere de anquilosadas instituciones para existir.
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Algo extraño ha sucedido con el artículo (quizá a alguno no le gustó...) pues en un par de lugares sólo ha quedado el título y en uno, el texto. Por eso quise reproducirlo.
El texto lo tomé de aquí http://elcastellano.org/noticia.php?id=2452 donde lo que desapareció fue el título.
El autor creo que es éste http://www.lahora.com.ec/noticias/show/1101696117 y aquí no aparece el texto (al menos, yo no lo encuentro).
jueves, 23 de octubre de 2008
El lunfardo y el vesre - El ciruja (con audio)
Todos sabemos que en la lengua existen los regionalismos, que son palabras o giros privativos de un lugar, formas propias de una región para llamar a ciertas cosas; ejemplos: la persona que maneja un autobús en Argentina es el “chofer” y en México es el “mótorman”; un café con una pizca de leche en Argentina es “un cortado” y en Colombia es “un perico”; un café (puro) en Argentina es “un café” y en Colombia es “un tinto”, pero en Argentina “un tinto” es un vino... y así.
Bueno, el lunfardo y el vesre también son privativos de una región, la del Río de la Plata, pero no tienen nada que ver con los regionalismos mencionados arriba.
El lunfardo es un lenguaje que se construye con idéntica estructura que el idioma español, pero que tiene un léxico propio.
Nació como germanía, es decir, como una jerga de ladrones y rufianes, que inventaban palabras precisamente para hablar entre ellos y que no los entendieran, muy especialmente la cana, la yuta, los tiras, es decir, la policía.
Luego su uso se extendió entre las personas de clase baja de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores; y con el tiempo parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron en la lengua popular y se difundieron en el español de la Argentina y el Uruguay.
Además, es muy usado en letras de canciones populares, por ejemplo, “El Ciruja”, un tango de 1926 (escrito por Francisco Alfredo Marino y musicalizado por Ernesto de la Cruz) está lleno de expresiones en lunfardo.
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Dice:
Recordaba aquellas horas de garufa,
Era un mosaico diquero
Frente a frente, dando muestras de coraje,
Hoy, ya libre'e la gayola y sin la mina,
Gardel cambia un poco la letra y en lugar de "Era un mosaico diquero" dice "Era una paica papusa" (una mujer joven y hermosa), cuyo sentido es parecido, no igual.
Claro que si usted no conoce este particular modo de hablar del Río de la Plata, seguramente se quedó sin entender demasiado… y es comprensible; sin embargo, no voy a traducirlo porque sería un sinsentido, un absurdo: tendría que explicar el significado de casi todas las palabras y la letra perdería su gracia.
(Aunque a veces me levanto casi buena, así que si necesita saber qué quiere decir algún término o cuál es el sentido de alguna estrofa, tal vez podría explicarle…).
Otra cosa es HABLAR AL VESRE
Y lo que es mejor, uno/a puede poner al vesre casi cualquier palabra que se le ocurra, y su interlocutor entenderá cuál es la palabra invertida, aunque no la haya oído nunca en esa forma.
El vesre está generalizado en la lengua popular de la Argentina, pero solo consta en diccionarios temáticos, por ejemplo: de lunfardo, y esto es así porque, como dije antes, es común entremezclarlo con el lunfardo.
No he de afirmar aquí que se trata de un recurso retórico porque los catedráticos me saltarían encima, tal vez; pero por sus características es una figura de dicción, que consiste en hablar o escribir reordenando las sílabas de las palabras; ejemplos: gomía (amigo), trompa (patrón), dolape (pelado).
También puede formar plurales; ejemplo: timbo -s (botín -es); y a veces agrega o pierde sonidos; ejemplos: garpar (pagar), yotivenco (conventillo).
Una muestra de su uso: el tango “Qué querés con ese loro”, de 1928 (con letra de Manuel Romero y música de Enrique Delfino), en el que una mujer le protesta a un hombre que la abandonó porque se encamotó por una mina fea (en lunfardo: un loro), dice por ahí:
Te has agenciao
Es decir: "te conseguiste una flaca con un perfil de caballo".
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Se dice que Jacinto Benavente le preguntó a Gardel si el lunfardo era el lenguaje habitual en la ciudad, y que el mudo, mezclando el vesre con el lunfardo, le habría respondido:Mire, don Jacinto: en el trocén no tanto, pero en los riobas hay cada orre que chamuya al vesre que no lo embroca ni Mandrake.
Y esto sí se lo voy a traducir, porque si usted no es de estos pagos (del Río de la Plata, digo) a estas alturas va a formular erróneas estimaciones sobre la moralidad de mi mamá, y eso no estaría bien. Así, para evitarle malos pensamientos, aquí va:
"Mire, don Jacinto: en el centro no tanto, pero en los barrios hay cada reo que chamuya al revés que no lo embroca ni Mandrake."
Donde reo está usado en su acepción lunfarda: algo así como vago, pícaro, sinvergüenza; y chamuyar y embrocar, estas sí palabras lunfardas, significan respectivamente hablar y entender.
Nótese además la formación de los plurales.
En el ejemplo, riobas es el plural de barrios, pero al invertir las sílabas la ‘s’ pasa al final.
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Por último, la caricatura de Gardel con la bandera argentina pertenece a Hermenegildo Sábat, excelente dibujante uruguayo.
Pero si uruguayos y argentinos quieren seguir discutiendo cuál era la nacionalidad del Zorzal (pues ambos pueblos se la disputan), allá ellos.
Personalmente, afirmo que es una cuestión sin importancia, porque Gardel es un clásico, y los clásicos son universales.
lunes, 18 de agosto de 2008
Portemanteau - según Humpty Dumpty
Portemanteau. 1. Ant. Guarda ropa, oficial de palacio. 2. Percha, para colgar la ropa. 3. Portamanteo, especie de maleta. (Diccionario Francés-Español, Librería Hachette, París, 1882).
Portamanteo. Manga, especie de maleta. (Campano Ilustrado, Diccionario Castellano Enciclopédico, Garnier Hnos., París, 1915).
Portamanteo. Cierto género de maléta, abierta por los dos lados, por donde se assegura y cierra con botónes o cordónes, y sirve para llevar ropa el que camina. Llámase mas comunmente Manga. (Diccionario de Autoridades, 1737).
Porte. v. tr. 1. llevar. / 2. sostener. / 3. producir. / 4. contener. (Grand Dictionnaire Garnier, France, 1980).
Manteau. sust. masc. 1. capa, manto. - Sous le manteau, clandestinamente. (Grand Dictionnaire Garnier, France, 1980).
De esto se deduce que una palabra portemanteau lleva clandestinamente -bajo la capa- varios significados. Para ilustrarlo, transcribo aquí unos ejemplos tomados de A través del espejo, de Lewis Carroll (nadie crea que Los libros de Alicia son para niños).
Ilustración de John Tenniel, 1871.
"-Usted parece muy hábil para explicar las palabras, señor -dijo Alicia-. ¿Sería tan amable de explicarme el significado del poema llamado 'Jabberwocky'?
-Escuchémoslo -respondió Humpty Dumpty-. Puedo explicar todos los poemas que se hayan inventado... y muchos que no han sido inventados todavía.
Esto sonaba muy prometedor, de modo que Alicia recitó la primera estrofa:
Calentoreaba, y las viscotivas tovas
vuelteaban y tregujereaban el terecho.
Misébiles estaban los borogovas
y los deros trugones bramastoilbaban.
-Es suficiente para empezar -interrumpió Humpty Dumpty-. Está lleno de palabras difíciles. "Calentoreaba" significa que eran las cuatro de la tarde, cuando empiezas a calentar las cosas para la comida.
-Eso está muy bien -dijo Alicia-. ¿Y "viscotivas"?
-Bueno, "viscotiva" quiere decir "viscosa y activa". Como ves, se trata de un portemanteau... Hay dos significados empacados en una palabra.
-Ahora entiendo -observó Alicia, pensativa-.
(...)
-..."Misébil" es "miserable y débil" (aquí tienes otro portemanteau)..."
(Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll. Edición establecida, traducida y anotada por Eduardo Stilman. Ed. Corregidor - Buenos Aires - Argentina, 1976).
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A mí me gustan mucho estas palabras ladinas y suelo usarlas. Una de ellas es "chucear".
'Chucear' no existe en el diccionario de la Real Academia Española -lo más aproximado es 'chuzar' (por la pronunciación) o 'azuzar' (por el significado)-.
'Chuzar' es 'punzar, pinchar, herir' -según el Diccionario de la RAE-.
'Chusas' son los cabellos largos, desgreñados y sueltos -la definición no figura en el Diccionario de la RAE, pero sí en los de lunfardo-.
Sin embargo, a mí me gusta más 'chucear' que es una mezcla derivada de 'chuzar' y 'chusas', y significa 'molestar, acicatear, incordiar'.
CHUCEAR es un portemanteau. En fin, yo la utilizo; sin embargo, cuando le exijo a una palabra un trabajo especial, tomo ejemplo de Humpty Dumpty y siempre le pago extra.
jueves, 28 de febrero de 2008
Qué es LA QUINTA DEL ÑATO
Esto se preguntaba la editora i reponsable y hurgó por distintos diccionarios (de lunfardo y de voces argentinas) hasta que, uniendo cabos, concluyó:
Porque una quinta es –entre otras cosas– un lugar para descansar, o de reposo; y ñata es una manera popular de llamarle a la calavera, que carece de nariz.
De manera que la quinta del ñato es el lugar de descanso de la calavera.
Y como esto resultó muy fácil de deducir y a la i responsable le sobró tiempo, decidió buscar para los estimados lectores una milonga que solía cantar Edmundo Rivero, cuya letra pertenece al gran Borges y cuya música, a Astor Piazzolla, y que les reproduce a continuación, para que vean que el Maestro no siempre escribía en difícil y además tenía un fino sentido del humor. Aquí va:
EL TÍTERE

A un compadrito le canto
que era el patrón y el ornato
de las casas menos santas
del barrio de Triunvirato.
Atildado en el vestir,
medio mandón en el trato;
negro el chambergo y la ropa,
negro el charol del zapato.
Como luz para el manejo
le firmaba un garabato
en la cara al más garifo,
de un solo brinco, a lo gato.
Bailarín y jugador,
no sé si chino o mulato,
lo mimaba el conventillo,
que hoy se llama inquilinato.
A las pardas zaguaneras
no les resultaba ingrato
el amor de ese valiente,
que les dio tan buenos ratos.
El hombre, según se sabe,
tiene firmado un contrato
con la muerte. En cada esquina
lo anda acechando el mal rato.
Un balazo lo tumbó
en Thames y Triunvirato;
se mudó a un barrio vecino,
el de la Quinta del Ñato.
J.L. Borges
COMENTARIOS DE LOS LECTORES
Sra. Editora:
Muy bien logrado el clima funebrero; sobre todo conmueve la familiaridad de la Redacción con la trucha de la parca (cariñosamente y con respeto, por las dudas). No deja de ser auspicioso y plausible el esfuerzo de la i responsable por acercarse al habla canora del Río de la Plata.
Acudir a Borges, Piazzolla, y Rivero no es poca cosa, y merece destacarse.
Humildemente me permito una breve relación con la quinta del ñato. Existe en lunfardo -podría decirse que existía, pues hoy ya casi no se usa- otra expresión para llamar a las necrópolis, y es la casa del pueblo, aludiendo tal vez a que allí vamos todos, desde los paquetes habitantes del Barrio Norte, hasta los trasnochados porteños de Enrique González Tuñón en Camas desde un peso (Salud, poeta !!!).
Como verá, tanta poesía ‘me pudo’ y hoy me permito un descanso en mi inveterado hábito de destilar veneno.
Cordialmente,
El Alacrán.
sábado, 16 de febrero de 2008
La calle Blandengues
Una calle que barrió el progreso
y tuvo que mudarse a otro barrio
-responsable ideológico: el Alacrán-
Si usted cree que blandengue es algo blando de aspecto poco grato, está en lo cierto, y si cree que se le llama así a una persona debilucha, también. Es de notar que, a pesar de lo sospechoso del término, no es lunfardo ni lenguaje de la calle, sino correcto castellano.

Pero además Blandengues era el nombre de un batallón de soldados (en su origen, armados con lanzas), que defendían a Buenos Aires de los indios.
Y su nombre formó parte de las calles del Bajo Belgrano, junto con otros que aún hoy recuerdan a batallones de la primera época de nuestra historia:
Cazadores – Artilleros – Montañeses – Dragones
– Migueletes – Arribeños – Miñones – Húsares
Todos ellos subsistieron, pero a Blandengues, que era la calle principal, la que concentraba el movimiento de la zona, la barrieron del plano de Belgrano: desapareció cuando ensancharon la Avda. del Libertador.
Tan característica era, que fue elegida como emblemática del barrio por Francisco García Jiménez, autor del tango “Bajo Belgrano”:
Calle Blandengues, donde se asoma
la morochita linda y gentil...
El tango, escrito en 1926, tiene música de Anselmo Aieta, y fue grabado por Carlos Gardel el 17 de diciembre de ese mismo año.
Pobres Blandengues. A pesar de sus muchos servicios a la patria, en nombre del Libertador los desalojaron de Belgrano y tuvieron que mudarse a otro barrio.
Ahora los Blandengues residen en un pasaje de una cuadra de extensión que está en Barracas al Sur, cerca de la estación de cargas Buenos Aires y próximo a la sede del Club Barracas Central.
Con todo respeto por esos patriotas y por sus nuevos vecinos:
¡No es lo mismo ser profundo que haberse venido abajo!
