Es donde me han dicho que pueden verse las ballenas, y les creo, porque allí iba en busca de estos magníficos cetáceos la ex Princesa de Gales, Diana.
Yo no vi ninguna, pero supongo que esto se debió a que elegí mal el mes y ellas ya habían dado por finalizadas sus maternales vacaciones en la península.
Pero si de algo estoy segura es de que la mala suerte se ensañó con nosotros por esto de haber llegado tarde. Porque la gente de la agencia de turismo afirmaba: "Hasta ayer, había... Hasta ayer, había...
Porque no sé si usted sabe que muchas de las ballenas van allí a parir y amamantar a la cría, y que los médicos dicen que las mujeres preñadas no deben fumar porque le harían daño al feto.
Entonces yo digo: está muy bien que prohíban fumar en ese mar, porque puede haber ballenas preñadas, y si a alguna se le ocurriera tomar el ejemplo de los turistas y fumar, podría dañar seriamente al ballenato feto.
Pero volvamos a la navegación. Por supuesto, el conductor de la lancha sabía mejor que cualquiera que las ballenas ya no estaban en la zona, y tal vez con la muy lícita intención de que nos fuéramos contentos y recomendáramos la excursión a nuestros conocidos, sabiendo que a falta de pan buenos son bollos, nos hizo ver un espectáculo muy gracioso, que es el de las fotos siguientes.
La lancha se acercó hasta tocar el borde del peñasco y este lobo, que podría competir con cualquier actor de teatro inglés, se despertó y comenzó a hacer su show. Véalo.
Estuvo un ratito sentado, haciendo caras y abriendo la boca como si fuera a bramar, y en cuanto la lancha comenzó a moverse, volvió a dormirse.Y de allí nos volvimos a Puerto Madryn, donde nos despedimos de Mery, a quien de verdad fue un placer conocer.


