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jueves, 26 de mayo de 2011

Pedro Wolkovicz, el último librero de Buenos Aires

Han pasado más de siete meses desde su muerte, y todavía no puedo resignarme.

El 18 de octubre de 2010 murió Pedro Wolkovicz, uno de los últimos libreros de pura cepa que quedaban en Buenos Aires.

Pedro era un ser excepcional, maravilloso, y quizá también algo extraño.

Lo conocí hacia 1975, cuando comencé a comprar libros en Fausto -que por entonces estaba en la avenida Corrientes 1311-.

Pedro sabía todo lo que uno necesitaba saber, y era tan generoso que compartía sus conocimientos con quienquiera que lo consultara.
Su memoria registraba hasta los datos más nimios.
Recuerdo que una vez fui a Fausto a buscar un libro raro, y José Luis -otro de los empleados- que me estaba atendiendo, me dijo: “¡Esperá! Vamos a preguntarle a nuestra computadora caminante” (y eso que aún no era la época de las computadoras) y, por supuesto, llamó a Pedro.

No tengo palabras para expresar la congoja que me produjo su muerte.

Pedro, es un ser inolvidable para mí (y estoy segura de que también lo es para muchas personas más).

Vivirá en mi recuerdo siempre.

¡Siempre!

viernes, 11 de junio de 2010

Fernando Vallejo, un defensor de los animales (II)

El siguiente texto es parte de una nota aparecida en Buenos Aires, en el diario TIEMPO ARGENTINO –SECCIÓN CULTURA– el domingo 23 de mayo de 2010. Entrevistado por Mónica López Ocón con motivo de la publicación de su último libro, EL DON DE LA VIDA, el escritor habló sobre los animales.
(Jacques Joset es uno de sus críticos, ‘hispanista’ belga de buena voluntad, que quizá tiene grandes dotes para la jardinería, o para el arte culinaria, o vaya uno a saber para qué, y no se ha dado cuenta).


“Mi causa no es la causa
de los niños pobres,
sino la de los animales”
.

M. L. O.: –Jacques Joset lo define como un antihumanista. ¿Coincide con esa definición?

FERNANDO VALLEJO: –Habría que definir qué entendemos por humanista. Si entendemos que un humanista es alguien a quien le interesan las humanidades, la literatura, la historia, la sociología, el conjunto de la cultura, yo sería un humanista.

M.L.O.: –Pero su narrador dice frases como “sé que hay hambre en Biafra, pero no me importa” o sostiene que abomina del género humano. ¿No es esto ser antihumanista? Por eso le preguntaba en qué medida se hace cargo de lo que dice el narrador que creó.

FERNANDO VALLEJO: –Yo tengo una causa que no es la defensa de los niños abandonados, los niños pobres, los desempleados. Mi causa es la de los animales. Siento una inmensa compasión por los animales. Para la gente que piensa como yo, que no es mucha, es algo muy conmovedor.
Pero la mayoría tiene una venda en los ojos que le impide ver a los perros, los caballos, las vacas, como nuestros hermanos.
Los animales superiores son de una inteligencia muy grande, si consideramos que una gran inteligencia es la que se acerca a la del hombre, que tampoco es tanta.

El cristianismo ha pretendido que el prójimo son los otros seres humanos, pero yo voy al revés del mundo. Cristo nunca tuvo una palabra de amor por los animales. Yo, en cambio, siento que mi prójimo son ellos. Los más desventurados de los desventurados son los animales, son más desventurados que los más pobres de los pobres. Todos se los comen sin ningún remordimiento de conciencia.

M.L.O.: –En nuestra sociedad el amor intenso por los animales es muy criticado porque parece que volcar ese amor en un animal es no volcarlo en el hombre.

FERNANDO VALLEJO: –Sí, cuando doné el premio Rómulo Gallegos, me preguntaron por qué no lo donaba para los niños desamparados, pero si me hubiera comprado un carro de lujo, nadie me lo habría reprochado. Con mi plata yo hago lo que quiero. Quisiera saber cuánta plata da esa gente a los niños abandonados. Entonces es cuando comienzo a insultar a las madres que los parieron, por irresponsables, por miserables. En realidad son unas pobres mujeres ignorantes… etc.

(Los destacados en negrita son míos).

JAMÁS ME HE SENTIDO TAN IDENTIFICADA CON LA MANERA DE PENSAR DE OTRA PERSONA COMO CON LA DE FERNANDO VALLEJO. POR ESO LO AMO, Y TUVE LA BUENA SUERTE DE PODER VERLO, ABRAZARLO, DARLE UN BESO Y DECÍRSELO.

Además considero que es uno de los más grandes escritores de esta época, en lengua española. Deberían darle el premio Nobel de Literatura (pero dudo que lo hagan, porque ese no es un premio al mérito).

domingo, 24 de enero de 2010

PALABRAS CON LAS CINCO VOCALES

El código secreto era "murciélago"

Hace muchos años -cuando las librerías de Buenos Aires eran librerías y no boutiques, cuando los libreros eran verdaderos libreros y no despachantes de libros, y cuando los stocks de las librerías no aparecían en computadoras (porque su uso no estaba generalizado)- si uno quería saber el precio de un libro tenía dos posibilidades:
1) preguntárselo al librero, o
2) mirar si estaba escrito en algún lado (por lo general estaban marcados en la primera página).
.
Pero si uno optaba por la segunda, también existían dos posibilidades:
1) que estuviera el precio en números (p. ej. $ 18), o
2) que hubiera algunas letras "extrañas" (p. ej. MAR). En estos casos, casi todos terminábamos preguntándole al librero.
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Descifrar el precio era fácil para quien conociera el código secreto, que no era otro que la palabra MURCIÉLAGO: una palabra de diez letras -ninguna repetida- y con las cinco vocales.
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M1 U2 R3 C4 I5 É6 L7 A8 G9 O0
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Por lo tanto, un libro con la marca MAR valía $ 183.
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Pero, con el tiempo, los clientes aprendimos cómo era el código; entonces, muchos libreros comenzaron a utilizar otra palabra de diez letras diferentes, y, claro está, si uno no sabía de qué palabra se trataba no podía decodificar el precio.
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La otra palabra también llegó a conocerse, pero yo no puedo recordarla (y me gustaría muchísimo).
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En fin, buscando palabras que contengan las cinco vocales, encontré la lista que aparece abajo (no todas tienen diez letras, ni todas las letras son diferentes); y he decidido ponerlas aquí porque muchas personas creen que la única palabra que tiene las cinco vocales es murciélago.
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Aquí están:
abuelito
adulterio
arquetipo
arquitecto
Aurelio
auténtico
comunicante
consiguiera
ecuación
educación
encubridora
enunciado
escuálido
esquilado
estanquillo
estimulador
euforia
Eulalio
irresoluta
jerárquico
menstruación
meticulosa
milonguera
peliagudo
perturbación
repudiado
reticulado
reumático

y, por supuesto, MURCIÉLAGO.
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Si algún memorioso recuerda cuál era la otra palabra clave que usaban los libreros, por favor, escríbala en Comentarios. Muchas gracias.

viernes, 6 de marzo de 2009

Los peligros del teléfono

El arte de escribir cartas, una de las tantas costumbres sociales que se imponían en los tiempos en que las reglas de urbanidad eran conocidas y respetadas por todas aquellas personas que se preciaran de ser bien educadas, fue cayendo en desuso hasta llegar casi a desaparecer, y esto por diferentes motivos, entre los que no es el menor la invención del teléfono.

Voy a transcribir a continuación unos párrafos extraídos de “Historia de la cortesía –de 1789 a nuestros días”, de Frédéric Rouvillois, pues no solo me hizo gracia el texto sino que, a medida que lo leía, no podía dejar de pensar en los teléfonos celulares (móviles) y en los SMS (además de otros inventos que han modificado nuestras vidas para siempre, no siempre para bien).

Dice Rouvillois:
Estas reglas minuciosas [las de la correspondencia], ora obligatorias, ora poéticas, están sin embargo, hacia fines del siglo XIX, gravemente amenazadas por una gran innovación tecnológica, cuyas consecuencias el gran dramaturgo Jules Clarétie intenta imaginar no sin espanto: el teléfono. “Sé bien, escribe en 1880 en “La Vie à Paris) [La vida en París], que vivimos en un siglo en el que la ciencia marcha a pasos gigantescos; sé bien que es perfectamente ridículo opinar contrariamente a lo común a propósito de los nuevos inventos; eso está fuera de moda. [...] Pero creo que está permitido preguntarse qué modificaciones formidables traerá el progreso en nuestras costumbres, nuestra manera de decir, de sentir, hasta de pensar, y veo y preveo, a partir de hoy, por ejemplo, en la instalación de teléfonos y el uso de telegramas, la pérdida de todo un arte delicado y encantador, profundamente francés: el arte epistolar, esa conversación con la pluma en la mano.”
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”Es evidente que cuando se pueda conversar de un extremo al otro de París sin salir de su gabinete, el papel de cartas será perfectamente inútil. Aseguran que ya hay doscientos o trescientos teléfonos instalados alrededor de nosotros; son ochocientas o novecientas personas que pueden, hasta cierto punto, dejar su tintero vacío. Cuando tengamos dos o tres mil teléfonos surcando París, adiós la querida charla por carta: la gran ciudad parecerá una vasta asamblea de gente atacada de sordera e inclinada, de la mañana a la noche, sobre su tubo acústico. [...] Invención admirable, no lo niego, y de una utilidad vociferante, dicho sea sin juego de palabras [...]. Pero no dejo de persistir en la creencia de que, si la conversación gana, el arte epistolar y la simple urbanidad perderán.”

Para él, la correspondencia no será la única víctima de esas invenciones.“¿Para qué las visitas, por ejemplo, con el teléfono? Un simple deseo a través del espacio: ‘¿Estás bien? –¡Muy bien, gracias!’ Está todo dicho. El instrumento queda otra vez silencioso y la cortesía ha sido hecha.” Está hecha sin que haya sido necesario vestirse, desplazarse, saludarse, someterse a los ritos exigidos por la visita y sin tener tampoco, en reciprocidad, que verse obligado a recibir la visita de la persona en cuestión. Todo se acelera, ya no se pierde más tiempo.
De todos modos, estima Jules Clarétie, es sobre todo “el arte bien francés y bien femenino de la correspondencia” que está en peligro a causa del teléfono y, sobre todo, por el telégrafo y los deplorables hábitos que proporciona.“El telegrama es a la vez el sucedáneo y el flagelo de la carta [...]. El telégrafo es al arte epistolar lo que el reportaje a la literatura. Lo activa y lo suprime. No hace falta un gran estilo para contener una comunicación cualquiera en veinte palabras. Los adjetivos se vuelven inútiles, los epítetos pintorescos son molestos y costosos. Se reemplaza por el lenguaje infantil de negros esta clara y brillante lengua francesa, que cuenta justamente con obras de arte exquisitas en este género y en este arte tan especial. ¿Quién sabe en verdad si tendríamos la correspondencia de Madame de Sévigné suponiendo que el telégrafo hubiera sido inventado en tiempo de Luis XIV?” En definitiva, aun si es inútil lamentarse, “el telégrafo suprimirá a la larga –eso es bien seguro– todo un género literario”, y toda una vertiente del “savoir-vivre”: “No hay nada que decir a esto y nada que hacer. El mundo marcha y nadie lo detendrá”.
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En fin, toda esta reflexión de un hombre decimonónico acerca de los cambios que se avecinaban en las formas de comunicación a raíz de los, por entonces, nuevos inventos, me hizo pensar a mí unas cuantas cosas relacionadas con los actuales medios de intercambio: los correos electrónicos, el chat, los SMS, etc.

Últimamente he recibido mensajes de amigos, que tuve que leer tres o cuatro veces antes de poder decodificarlos, y en algún caso ni siquiera así llegué a hacerlo. ¡Y eran de amigos! Peor todavía me sentí cuando una “encargada” de algo respondió “oficialmente” a mi pedido de asesoramiento –realizado por correo electrónico– en lenguaje SMS. La verdad es que me pareció una total falta de respeto, e inmediatamente me dije que ya no me interesaban los servicios que pudiera prestarme esa empresa, ni siquiera regalados.

Pero por lo visto, a eso vamos.
No sé qué pensará usted.

jueves, 22 de enero de 2009

El Louvre – PEINES DE COEUR D’UNE CHATTE ANGLAISE, de Balzac

“El Louvre, inspiración para la ficción”

“El museo parisino encargó a seis escritores que escriban textos a partir de diversas obras maestras del arte que posee la institución.”
Así dice una nota aparecida hoy (22/01/09) en lanación.com/cultura.

“París, 21 ene (EFE).- El Louvre presenta hoy la obra de seis autores a quienes encargó la escritura de otras tantas piezas de ficción, a condición de que enfocasen su inspiración en relación con alguna de las obras que expone el museo.”

“En un comunicado, el Louvre recordó que la experiencia no es totalmente inédita pues autores como Marcel Proust, en su libro "En busca del tiempo perdido", ya utilizaron el arte, en concreto de Vermeer, como elemento de inspiración literaria.”

Es cierto que el recurso no es nuevo, pero es interesante. En 1840/42 un editor de París, Hetzel, pidió a varios escritores que escribieran historias cortas basadas en los dibujos de animales de un extraordinario ilustrador francés: J. J. GRANDVILLE.
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Entre los convocados, el más famoso era BALZAC, y suyo es el relato “PENAS DEL CORAZÓN DE UNA GATA INGLESA”, que a su vez fue inspirador de una ópera del argentino Alfredo Arias.

La obra de Balzac no se consigue por ahora (excepto en francés), pero sé de buena fuente que está a punto de aparecer (casi seguro en la Feria del Libro) una edición en castellano, con los grabados de Grandville.

Habrá que estar atento; conozco el texto y es excelente (tiene humor, ironía – se burla de la respectability inglesa de la época) y las ilustraciones son bellísimas.

martes, 20 de enero de 2009

BIBLIOTECA NACIONAL - BIBLIOTECA DEL CONGRESO

ENERO DE 2009 - Bibliotecas cerradas durante todo el mes

Esta nota es solo para expresar de alguna manera mi indignación y que no se me quede entre las tripas arruinándome la salud.

Estoy haciendo una investigación y necesito "DATOS / CONSULTAR LIBROS". No hay otra forma de hacer las cosas bien.

Pues en este país de pacotilla, donde según nuestra Presidente en funciones los iconos de la cultura para patrocinar al país en la Feria de Frankfurt del año que viene son Gardel, Eva Perón, el Che Guevara y un jugador de fútbol que en este blog no se menciona; y además, y en segundo lugar (porque se lo hicieron notar), Borges y Cortázar, en este país (la Argentina, digo -por si lee algún extranjero-):

LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS ESTÁN CERRADAS DURANTE TODO ENERO

Cerradas:
LA BIBLIOTECA NACIONAL
LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACIÓN
LA BIBLIOTECA DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LA HISTORIA -esta por falta de presupuesto, y, con suerte, abriría en marzo-.

¡Una verdadera vergüenza!

Las bibliotecas públicas son eso: ¡PÚBLICAS!
NO PUEDEN CERRAR. Podrían, a lo sumo, tener un horario reducido.

Cerrarlas es como si cerraran los hospitales, o la Policía, o los Bomberos, o los servicios de telefonía, etc.

Pero esto es un claro reflejo de lo cómo somos los argentinos...

¡Y después nos quejamos!

sábado, 17 de enero de 2009

La ley de los profanos

LA HUELGA DE LOS COCHEROS

“El 14 de abril de 1899 las calles de la ciudad de Buenos Aires amanecieron sin coches de alquiler. Los cocheros protestaban contra dos nuevas disposiciones municipales que consideraban humillantes y inconstitucionales. La primera establecía, como condición para poder circular, la obligación de adjuntar a la libreta de cocheros un retrato fotográfico y dejar una copia en la intendencia. La segunda creaba un nuevo registro de coches en el cual solo podrían rematricularse quienes hubieran presentado su retrato.”

Así comienza un artículo de Mercedes García Ferrari, publicado en La ley de los profanos – Delito, justicia y cultura en Buenos Aires (1870-1940) (FCE de Argentina, 2007).

Volviendo al acápite, confieso que desconocía el hecho y que me llamó la atención el motivo de la huelga.
Actualmente, si un grupo de trabajadores o un gremio se declara en huelga, lo primero que pensamos es que reclaman mejoras laborales, del tipo que sean.

En cambio, los cocheros de fin del siglo xix protestaban porque los obligaban a llevar un retrato.

¿Y por qué les molestaba tanto, pues?

Actualmente, tenemos diferentes documentos personales y casi todos incluyen nuestra fotografía. Pero en 1899 los documentos de identificación personal no existían en la Argentina.

Las formas de identificación utilizadas por la Policía eran muy complejas -e ineficaces-, por lo cual, básicamente, se basaban en el conocimiento personal.
Pero con la gran ola de inmigrantes la cantidad de habitantes de la ciudad había comenzado a crecer rápidamente, y la identificación basada en el conocimiento personal resultaba insuficiente.
Además, al aumentar la población aumentó también la delincuencia.

Ya desde 1880 la Policía había comenzado a utilizar la fotografía para identificar a los delincuentes, y los retratos de “Ladrones Conocidos” eran colocados en las cuadras de las comisarías para que los agentes pudieran reconocerlos y así tratar de vigilarlos y prevenir los delitos.

En 1887 se publicó la Galería de Ladrones de la Capital, un libro con los retratos de 200 Ladrones Conocidos, y en 1894 se publicó la Galería de Sospechosos, integrada exclusivamente por rufianes y alcahuetes.
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El coche de los estandartes, con carteles que dicen:
"Retraten a los ladrones públicos - Tenemos dignidad - No somos vagos - Retraten a los caloteadores".
(Caras y Caretas, Bs. As., 22 de abril de 1899).

Ahora bien, alrededor del 15% de los Ladrones Conocidos fichados por la Policía eran cocheros y carreros, y cuando salió la disposición que obligaba a los cocheros a dejar su retrato en la intendencia, estos temieron que la intención fuera “la formación de una ‘Galería de Cocheros’, que los estigmatizara equiparándolos con criminales, prostitutas y rufianes”.

“Los cocheros consideraban la medida ‘vejatoria y denigrante’ porque implicaba ‘señalarlos ahora con una marca peor que el fuego, equiparándolos a los residuos sociales’.”

Por eso protestaban.


En fin, me resultó interesante el trabajo de M. García Ferrari y su mirada profana y por eso se me ocurrió hacer este breve comentario, que no agota lo allí tratado. El artículo se titula “Una marca peor que el fuego – Los cocheros de Buenos Aires y la resistencia al retrato de identificación”.
La autora es fotógrafa e historiadora, especializada en técnicas de identificación, y su artículo –como los demás que componen el libro– es un acercamiento a cuestiones relacionadas con el delito y la justicia, desde la óptica de alguien no especializado en temas de Derecho.

El libro reúne seis trabajos más, de los cuales me gustaron especialmente dos más: uno de Ariel de la Fuente, titulado: “Borges, la ley y el crimen en la literatura argentina y el western estadounidense”, y uno de Pablo Piccato, “Guión para un engrupe: engaños y lunfardo en la ciudad de México”.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Horace McCoy – ¿Acaso no matan a los caballos? (con video)

En una nota anterior “saqué de contexto” el título de un libro de Horace McCoy, ¿Acaso no matan a los caballos? y lo utilicé arbitrariamente por razones que tal vez puedan atisbarse allí.
Ahora voy a comentar en serio esa excelente obra.

El relato está ambientado en los EEUU, en la época de la gran Depresión originada en la década del ’30, y cuenta la historia de un joven condenado a muerte por haber matado a una mujer, a pedido de ella.

El argumento es como sigue:
Jóvenes sin trabajo y sin medios de vida intervienen en una competencia de baile, cuyo premio son mil dólares; durante el tiempo que dure la competencia, tienen asegurada, además, la comida.
La condición imprescindible es bailar o al menos mantenerse en movimiento durante una hora y cincuenta minutos seguidos; luego los participantes tienen diez minutos de descanso (durante los cuales deben cubrir todas sus necesidades, inclusive dormir); y finalizado ese tiempo deben volver a la pista de baile.
Un equipo de enfermeras y médicos está allí para asistir a quienes caen; si estos logran reponerse vuelven a la pista de baile, si no, quedan descalificados.
Así, las parejas van siendo eliminadas.

Podría decirse que la competencia es a muerte, y para que el espectáculo sea más atractivo (?) los organizadores exigen a los participantes que corran carreras pedestres y hasta le pagan cien dólares extras a una de las parejas para que se case ante el público, en una ceremonia que realiza un sacerdote.
El público paga entrada para ver el espectáculo.

Y no cuento el final por si usted desea leer el libro y prefiere no conocer el desenlace de antemano.

Recomiendo la lectura de ¿Acaso no matan a los caballos?
Es una joyita muy bien narrada y hábilmente estructurada, escrita en 1935.
Libro corto, puede ser leído completo, a velocidad media, en alrededor de dos horas.
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En fin, esa feroz crítica al comportamiento de la sociedad norteamericana no agradó al stablishment y el libro de McCoy cayó en el olvido durante años.

A los pudorosos norteamericanos no les gustó que alguien les pusiera un espejo delante.
(Nótese que ‘pudoroso’ viene de pudor, y que este último término tiene dos acepciones).

Pero no debemos escandalizarnos. El Hombre se degrada voluntariamente de muchas maneras. Algunos prefieren no reconocerlo y otros disfrutan mirando esas degradaciones.

Por ejemplo, en más de un país existen los espantosos reality shows –al estilo de Gran Hermano–, Bailando por un sueño, Patinando por otro sueño; en la Argentina hemos tenido Odol pregunta, Si lo sabe, cante, Yo me quiero casar ¿y usted?, etc.; y en casi todo el mundo existen espectáculos “deportivos”, como los de boxeo, en los que de cuando en cuando muere alguno de los participantes.

Parecería que el Hombre es capaz de hacer cualquier cosa por obtener fama y/o dinero.

Aunque, bien mirado, tal vez es para lo único que hace algo.

Sin embargo, esto último conviene no admitirlo, porque según dicen los entendidos el Universo ha entrado en la Era de Acuario, donde la tendencia es la Espiritualidad...

Parece que todos vamos lentamente hacia un mundo de Paz, de Amor, buscando el Nirvana (que ningún occidental sabe qué es, pero no importa); y para lograr esas cosas debemos leer muchos libros, en especial de ‘Metafísica’ (pero no la de Aristóteles, por favor, ¡no lo permita dios!); y tenemos que sentarnos en la posición de loto, cerrar los ojos y meditar (no se sabe bien cómo o acerca de qué, pero meditar); y si con todo eso no nos pasa nada especial, siempre podemos suponer que es porque estamos en nuestra primera encarnación y nos falta experiencia de vidas pasadas; entonces, aprovechando la posición de loto, tenemos que extender los brazos hacia los costados y decir “OHMMM... OHMMM....”

... y mantener los ojos cerrados, bien cerrados... no vaya a ser que la realidad nos sacuda un cachetazo y tengamos que acallarla, como hicieron los norteamericanos cuando apareció la obra de McCoy.
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¿Acaso no matan a los caballos? despertó del sueño de los justos en 1969, cuando Sydney Pollack tomó el argumento para hacer una película.

Aquí le adjunto un video de esa película, titulada “They shoot horses, don't they?”, traducido como “Baile de ilusiones” y también como “Danzad, danzad, malditos” (al final está la ficha técnica).



Nombre original: They shoot horses, don't they?
Director: Sydney Pollack
Origen: Estados Unidos
Año: 1969

domingo, 14 de diciembre de 2008

Escultura en homenaje a Borges

Tal como había sido anunciado, el 12 de diciembre de 2008 se inauguró en Lisboa, en los jardines del Arco do Cego, una escultura en homenaje a Jorge Luis Borges.

Se trata de un monolito geométrico de granito que tiene incrustado en su parte superior un molde que reproduce en bronce fundido, bañado con oro, la mano del genial escritor.

Además, la escultura tiene grabado, en español y portugués, el poema "Los Borges", en el cual el escritor se refiere a sus ancestros portugueses.
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La obra fue creada por el artista argentino Federico Brook, quien dijo a la agencia EFE que “representa la mano creadora del poeta, coronada por una nube que simboliza el espíritu del hombre".

Además Brook comentó que debido a su gusto por las nubes, Borges creó en 1985 un poema que le dedicó (?).

Con esta escultura, la Casa de América Latina conmemora su décimo aniversario en Lisboa.
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En el homenaje estuvieron presentes la viuda del Borges, María Kodama; el escultor; el alcalde de Lisboa, Antonio Costa; el secretario general de la Casa de América Latina, Mario Quartim Graça; y el Premio Nobel de Literatura José Saramago, –entre otros–.
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Según Europa Press, Saramago destacó que Borges es "un gran escritor y humanista" que "descubrió la literatura virtual". Un concepto que el autor luso reconoció que le es difícil de explicar, pero que se aplica a la prosa y a la poesía en la medida en que "hay mundos que existen a partir del momento en que Borges los creó", por tanto –dijo– es "el último gigante literario del que se puede hablar".
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Ahora bien:
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Suponiendo que las frases encomilladas del último párrafo estén bien traducidas –pues Saramago no habla español, que yo sepa– no entiendo el concepto de “literatura virtual”, y haciendo un esfuerzo por comprender la idea me parece que Borges no es el único creador de mundos de ficción.
Pero como todo lo que hace/dice Saramago parece estar bien, pues ahí le dejé sus palabras.

Párrafo aparte merece el comentario del escultor, que parece que dijo que Borges le dedicó un poema acerca de las nubes, escrito en 1985 (ciertas notas de prensa reproducen algunos versos).

Buscando en las “Obras Completas” de Borges, encontré los versos aludidos y vi que, efectivamente, los escribió en 1985. Forman parte de su libro “Los Conjurados”, donde hay al menos dos poemas referidos a las nubes, “Nubes (I)” y “Nubes (II)”.

PERO dicho libro comienza con una “Inscripción”, cuyo segundo párrafo comienza así:
“De usted es este libro, María Kodama.”

Y el tercer párrafo es el siguiente:
“Solo podemos dar lo que ya hemos dado. Solo podemos dar lo que ya es del otro. En este libro están las cosas que siempre fueron suyas. ¡Qué misterio es una dedicatoria, una entrega de símbolos!” J.L.B.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Saramago, un escritor que me aburre

Explicar cuánto me aburren los libros de Saramago está más allá de mi capacidad. Lectora contumaz como soy, jamás pude terminar un libro de él.

Pero es "culturalmente correcto" decir que es un buen escritor, porque si recibió el Premio Nobel... ¿quién se atrevería a dudarlo?
Respuesta: yo.

A mí no me impresionan los premios, ni el Nobel ni ningún otro. Y si un libro me fastidia, lo abandono y me dedico a otro que me interese más, pues siempre hay más y no hay vida que alcance para leer todo lo que a uno/a puede interesarle.

Pero J.S. es Premio Nobel y dueño de una editorial. Estas dos cosas parecen habilitarlo para ser jurado de concursos literarios en idioma castellano (lengua que no habla... así que no entiendo cómo puede juzgar -aunque admito que tal vez pueda leerla-), intervenir en congresos de lengua española (hablando en "portuñol"); en fin, todo le está permitido (hasta ser repetitivo y hartar a los lectores).
-
Mi tortuga (esta es parecida) me entretiene mucho más.

martes, 2 de diciembre de 2008

Murciélagos, otros hermanitos míos

Quiero dedicarme una vez más a defender el derecho a la vida de los animales despreciados, temidos, odiados, y despiadadamente matados por los animales humanos, y hoy he pensado en los murciélagos, porque estos, al igual que las víboras, las arañas, las ratas, etc., por lo general no inspiran ninguna compasión.

Claro que el humano no es, precisamente, un animal de "buen corazón", pero a veces, aun cuando un individuo sea más o menos 'buena gente', se ensaña con algunos animales solo por prejuicio, porque les teme, y lo único que se le ocurre hacer ante el miedo es matar.

En otras épocas las mujeres -que tal vez por la escasa educación que recibían siempre parecieron más imbéciles que los hombres, al menos en occidente- temían que los murciélagos se les enredaran en sus enmarañadas pelambreras, pero por increíble que parezca, resabios de ese miedo aún persiste, y cada dos por tres oigo ese estúpido comentario.

Eso es ignorancia pura, pues los murciélagos cuentan con un sistema de radar que les indica dónde hay algo contra lo que pueden chocar, y así evitan los obstáculos (¿o acaso usted vio muchos murciélagos golpeándose contra las paredes, por ejemplo?).

Otros alegan que son ratas aladas, cosa que es falsa pero que aun si fuera cierta no justificaría que se los matara, porque las ratas también tienen derecho a vivir (aunque le parezca mentira).
Pero de eso no voy a hablar aquí, porque ya lo ha hecho de manera muy lúcida e inteligente el dueño del blog Para la libertad..., además de ocuparse de otros animalitos.

Otros, en fin, dicen que pueden transmitir la rabia...
Y claro que pueden, tanto como usted o yo, o nuestro perro o gato o hámster, etc., siempre que estén infectados, lo que no es común.

Pero lo cierto es que cuando aparece un caso de rabia, aunque sea en las antípodas de donde uno vive, la televisión -ese aparato macabro que idiotiza a grandes y chicos- arma tanto alboroto que cualquier bobo teme perder su preciosa vida, aunque jamás haya visto de cerca a un murciélago y tenga muy escasas probabilidades de encontrarse con uno.
Entonces, a esas personas se les desata el miedo (y el deseo de matar).

Y para completarla, el cine ha divulgado una leyenda negra basándose en una excelente novela de Bram Stoker, Drácula, que, tal como la presentan, hace creer a muchos que todos los murciélagos chupan sangre, lo cual también es falso.
En general, los murciélagos que viven en las ciudades comen bichitos voladores; otros son frugívoros; y otros sí chupan sangre, de los animales que pernoctan al aire libre, principalmente en campos.
De modo que solo si uno está dispuesto a dormir al raso, en zonas donde hay murciélagos de los que se alimentan con sangre, tal vez (solo tal vez) podría sufrir una mordedura/chupada de sangre, aunque ello no lo convertiría en un humano ‘vampirizado’…

En fin, los bichos más peligrosos somos los humanos y debemos cuidarnos de nuestros semejantes.
Los murciélagos no le hacen daño a nadie.
Frente a mi casa hay una iglesia en cuyo campanario viven montones de murciélagos y son tan pero tan buenos que solo salen de noche y jamás se meten con los vecinos.
Así que ¡basta de pavadas!
Dejémoslos tranquilos, que ellos, de paso, nos limpian el barrio de bichitos que vuelan y a veces pican y no nos dejan dormir en paz, como los mosquitos, por ejemplo.

Y para que vea qué simpáticos que son, quiero presentarle a uno que adopté en la web. Por ahora está durmiendo, pero si lo toca con el cursor comienza a volar, y si toca donde dice "more", aparece su comida, una mosca, a la que persigue; y después le comentaré un par de curiosidades…. Pero ahora vea al mocosito:




CURIOSIDADES


Isidoro (c. 560 - † Sevilla, 4 de abril de 636), arzobispo de Sevilla durante más de tres décadas, fue teólogo, cronista, compilador y uno de los grandes eruditos de la temprana Edad Media.
Él nos ha legado una obra “maravillosa”, sus Etimologías –escrita en latín–, algo así como la primera enciclopedia de Occidente, pues pretendía abarcar todo el saber humano.

Transcribo aquí cómo describe al murciélago San Isidoro de Sevilla, en sus Etimologías.

Libro XII. Acerca de los animales
Apartado 7. Sobre las aves.
Punto 36. El vespertilio (murciélago) recibe su nombre del momento en que hace su aparición: huyendo de la luz, comienza a revolotear a la hora del crepúsculo vespertino con movimientos precipitados, sosteniéndose en el aire merced a las finísimas membranas de sus brazos. Es un animal parecido al ratón, y, más que voz, emite chillidos. En su aspecto externo es al mismo tiempo un ave y un cuadrúpedo, cosa que no suele darse en las demás aves. (Fuente: edición de la BAC).

Y ahora veamos qué nos dice el licenciado don Sebastián de Covarrubias Orozco, capellán del Rey nuestro señor, maestrescuela y canónigo de la Santa Iglesia de Cuenca, en su Tesoro de la Lengua de la Lengua Castellana, publicado en España en 1611.

MURCIÉGALO. Latine vespertilio, … en castellano le llamamos murciégalo, que vale tanto como mus caecus alatus, y assí el valenciano le llama rat pennat, que quiere dezir ratón alado o con alas. Es símbolo del malhechor que se anda escondiendo, o del que está cargado de deudas, que huye de no venir a poder de sus acreedores. También suele significar unos filósofos demasiadamente escudriñadores de los secretos de naturaleza, que en la mesma especulación se desvanecen y ciegan. Tómase también por los hombres astutos, inconstantes, que ya se inclinan a una cosa ya a otra, y no les podemos acabar de tomar tiento, como este animalejo, que una vez dirá ser ave y otra vez animal terrestre. Podrás ver a Alciato, que sobre este sugeto hace un galano emblema, en orden 62, y allí a sus comentadores Minoes y Sánchez. Plinio. lib.10, c.61, dize que entre las aves solo el murciégalo pare animal vivo, y le cría con su leche.

Bueno, nada más, por ahora.
Espero que le haya gustado esta recopilación de datos obsoletos, y, en especial, que le hayan quedado las ideas claras...

¡Ah!, me olvidaba, por favor, NO MATE A LOS MURCIÉLAGOS.
En el mundo hay espacio suficiente para ellos y nosotros...

martes, 21 de octubre de 2008

El Codex Romanoff (I)

Se denomina Codex Romanoff a un conjunto recetas de cocina y notas referidas al comportamiento a seguir durante los banquetes –una especie de código de urbanidad– atribuidas a Leonardo da Vinci.

Se comenzó a hablar de ellas en el último cuarto del siglo XX y existen numerosas ediciones. Tengo a la vista un libro del Grupo Editorial Planeta/Temas de hoy, impreso en Buenos Aires, donde se aclara que el ‘copyright’ es de 1987 y pertenece a Shelagh y Jonathan Routh, que originariamente fue publicado por Williams Collins & Sons Co. Ltd., y que el título original es Leonardo’s kitchen note books.

Y basta de aburridas precisiones, pues con ellas o sin ellas no adelantamos nada en este caso, ya que no se sabe adónde están –si es que están– los cuadernos de Leonardo que contendrían las notas que aparecen en el libro, es decir, el Codex Romanoff, que parece haber surgido de la nada.

Hasta ahora nadie puede dar noticia cierta de su existencia: nadie puede darla porque nadie lo vio y, por supuesto, nadie lo leyó, no obstante lo cual está editado, con ilustrativos dibujos de Leonardo, y circula por ahí tan pimpante (y a juzgar por la cantidad de ediciones, reediciones, ediciones piratas, etc., debe de ser un buen negocio).

Todo lo dicho vale tanto como afirmar que aceptarlo es casi una cuestión de fe.
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Lo anterior lo ha escrito "mi otro-yo" –que ya he explicado que es "más sensato"–. Yo pienso otra cosa, y aquí va:

Es sabido que Leonardo apuntaba sus ideas e inventos en pequeños cuadernos y parece que era bastante desordenado –en cualquier espacio libre incorporaba comentarios acerca de lo que fuera de su interés–; y se sabe también que era un amante de la comida, un glotón, y que durante muchos años fue protegido de Ludovico el Moro (en las notas aparece como “mi señor”) quien lo nombró maestro de festejos y banquetes de la corte de los Sforza.

Es verosímil, entonces, que haya escrito algo acerca del comportamiento en la mesa.

No obstante, tal vez tiene razón mi otro yo y el codex no existe, pero bien podría ser que quienes tienen el copyright hayan investigado las costumbres de la época y lo hayan armado con observaciones sueltas hechas por Leonardo –o por cualquier otro–, en cuyo caso sí existe y solo sería cuestionable la autoría del genio.

Pero en cualquier caso, comparando algunos de sus preceptos con los que aparecen en el Manual de urbanidad y buenas maneras de Dn. Manuel Antonio Carreño, a mediados del siglo XIX, resulta que el supuesto codex se non è vero, è ben trovato; y por eso transcribo aquí unas cuantas reglas:
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Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado.
No ha de poner la pierna sobre la mesa.
No ha de sentarse bajo la mesa en ningún momento.
No debe poner la cabeza sobre el plato para comer.
No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento.
No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin su consentimiento.
No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de su vecino de mesa.
Ni utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa.
No ha de limpiar su armadura en la mesa.
No ha de tomar la comida de la mesa y ponerla en su bolso o faltriquera para comerla más tarde.
No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a esa misma fuente.
No ha de escupir frente a él.
Ni tampoco de lado.
No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa.
No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitirá dar codazos.
No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles.
No se ha de poner el dedo en la nariz o en la oreja mientras está conversando.
No ha de hacer figuras modeladas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así se lo pida).
No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa.
Ni tampoco serpientes ni escarabajos.
No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera).
No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.
No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).
No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.
Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.
No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia).
Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.

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Espero que le hayan gustado, o, por lo menos, divertido.
En notas posteriores, me propongo comparar algunas de estas reglas de urbanidad para el Renacimiento, con las de Carreño para la sociedad americana del siglo XIX, a fin de ilustrar por qué me resultan verosímiles estas notas atribuidas a Leonardo...

viernes, 10 de octubre de 2008

Urbanidad y etiqueta. ¡Puaj!

He rescatado aquí unas cuantas lecciones de urbanidad tomadas de un manual del siglo XIX (datos al final de la nota) y las transcribo textualmente, excepto por el aggiornamento de la escritura.

Algunos de los preceptos aún tienen vigencia, pero otros son casi humorísticos.

Una verdadera joyita, especialmente indicado para personas que pretendan lucir finas.

Eso de personas finas lo dice el autor del manual, quien también divide a la gente en “superior e inferior”, “de mayor o menor respeto”, “bien educada” o “ignorante, vulgar”, “señor/señora de la casa” y “sirvientes”, y otras lindezas por el estilo.

La finalidad del libro es educar para la civilidad y enseñar a templar el ánimo, para resultar siempre agradables a los demás, intachables, benevolentes, generosos, pacienzudos, elegantes, limpios...
un infierno, ¡bah!

Una persona bien educada, además, siempre preferirá embromarse para que otro pueda salir bien parado, o al menos para que no se note que es un bruto.

El libro arranca con una cita de Deberes del hombre de Silvio Pellico que dice:

Para descansar de la noble fatiga
de ser buenos, delicados y corteses,
no hay más tiempo
que el que destinamos al sueño.

PERO... no es tan así. Al menos, no según Carreño. Mire esto:

Capítulo III
Artículo II – Del acto de acostarnos, y de nuestros deberes durante la noche.

x. Al despojarnos de nuestros vestidos del día para entrar en la cama, hagámoslo con honesto recato, y de manera que en ningún momento aparezcamos descubiertos, ni ante los demás ni ante nuestra propia vista.

xi. La moral, la decencia y la salud misma nos prescriben dormir con algún vestido. Horrible es el espectáculo que presenta una persona que, por haber perdido en algún momento su cobertor, o por cualquier otro incidente ocurrido en medio de la noche, aparece enteramente descubierta.


xiii. El ronquido, ese ruido áspero y desapacible que algunas personas hacen en medio del sueño, molesta de una manera intolerable a los que tienen la desgracia de acompañarlas. Este no es un movimiento natural y que no pueda evitarse, sino un mal hábito, que revela siempre una educación descuidada.

xiv. También es mal hábito ejecutar durante el sueño movimientos fuertes, que a veces hacen caer al suelo la ropa de la cama que nos cubre, y que nos hacen tomar posiciones chocantes y contrarias a la honestidad y al decoro.

En fin, ahora ya lo sabe y no tiene excusa posible. Así que empiece a practicar y ¡cuidadito con que se le vaya a correr la sábana!
Porque aun mientras duerme, usté debe tener presente que es un caballero (o una dama).


Los textos transcriptos pertenecen al Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, para uso de la juventud de ambos sexos, del venezolano Manuel Antonio Carreño; libro editado en New York por D. Appleton & Company, en 1854.

viernes, 19 de septiembre de 2008

(URU) Sean los orientales tan ilustrados como valientes (1a. parte)

Las palabras que dan título a esta nota no son mías sino de Artigas, el héroe nacional uruguayo, y si las traigo a cuento es para destacar que el tiempo se ha encargado de que su deseo se convirtiera en realidad.

El pueblo uruguayo es culto y eso se debe, sin duda, a que es un pueblo lector.

Es más que notable la cantidad de librerías que existen en Montevideo.No sé exactamente cuántas son, pero me animo a arriesgar que Montevideo tiene más librerías que la ciudad Buenos Aires, y eso es muchísimo decir, pues Uruguay –todo el país– tiene una población aproximada de tres millones de habitantes, y Buenos Aires –la ciudad y el conurbano– unos catorce millones.

Pero sucede que los porteños de Buenos Aires se entretienen mirando la televisión, no solo en sus casas sino también en bares, restaurantes, vidrieras de comercios, oficinas públicas, etc.; los maléficos aparatos han invadido casi todos los lugares públicos con excepción, creo, de los cementerios. Y cuando no miran televisión, van a ver espectáculos de teatro o cine comerciales (de Teatro o Cine, casi nunca). De leer, poco y nada saben.

En cambio, el pueblo uruguayo –que tiene pocos cines y menos teatros–, se entretiene leyendo. Y la diferencia se aprecia en la educación de la gente. Allí nadie es descortés, nadie contesta de mala manera, nadie dice groserías en público.

Las siguientes son fotos de la calle Tristán Narvaja, donde los domingos a la mañana funciona la tradicional feria de 'pulgas'. Allí hay de todo lo que uno pueda imaginar: desde alimentos, flores, plantas, animales, ropa, cacharros de uso doméstico, libros, revistas, 'antigüedades', bijouterie, titiriteros, hasta clavos oxidados.





Pero en la calle Paysandú, que es una transversal a Tristán Narvaja, se concentran los libreros…

…y semejante concentración solo es explicable por una gran demanda: los libros se venden.
-
Los uruguayos leen, y mucho. Tanto, que hasta les hacen 'piquetes' a los libreros (pero esto se lo cuento en otra nota).

(URU) Sean los orientales tan ilustrados como valientes (2a. parte)

Que el pueblo uruguayo es culto y lee mucho, quedó dicho en la nota anterior. En esta transcribo una carta que envié al diario “El País” de Montevideo, donde cuento lo que vi un sábado a la mañana en las calles Sarandí y adyacentes –en el casco viejo de la ciudad–, donde niños que llevaban pancartas e iban acompañados por adultos –algunos padres y maestras– se detenían frente a los puestos de venta de libros y “manifestaban”.
Aquí va:


FIELES AL MANDATO DE ARTIGAS

“Sean los orientales tan ilustrados como valientes”, tal fue el mandato de Artigas al pueblo uruguayo. Esto, que suena más a lema para acuñar monedas con la efigie del prócer que a una pauta cultural a tener en cuenta por toda una comunidad, se hizo carne en la nación oriental. Salta a la vista, gratamente, la cantidad de librerías con las que cuenta Montevideo; es difícil de contar la extensión de puestos con libros que pueden verse los domingos en la calle Paysandú. Es reconfortante ver a niños de muy corta edad con libros en la mano, y a adultos que los guían en el hábito de la lectura.

Por eso no debe sorprendernos la buena educación de la gente de los más diversos estamentos sociales, traducida en el trato cortés y buenos modales que se observa en la calle; el emplazamiento en la vía pública de dispositivos para desechar las contaminantes pilas usadas; la afluencia de educandos de jardín de infantes en perfecto orden, guiados por sus maestros a espacios culturales, etc.; pues ello en buena parte es el producto de la reflexiva costumbre de leer.

Pero que de estos signos inequívocos de cultura se pase a una manifestación callejera de niños y adultos con pancartas donde podían leerse –en idioma castellano y en inglés– consignas tales como “leer hace bien”; “los libros son interesantes”; “los libros nos acercan al conocimiento”; “si leés, aprendés”; o “un libro puede ser tu amigo”, como tuvimos ocasión de presenciar en la peatonal Sarandí el sábado 26 de mayo/07 en horas del mediodía, supera lo imaginable.

Podrá decirse que eso es solo una manera de publicitar un instituto de idiomas; una “marquetinera” forma de llamar la atención; una “performance publicitaria”. Puede ser que lo sea... ¡Pero QUÉ BIEN QUE HACE!

(Mis felicitaciones al Emily Dickinson Educational Center.


Los argentinos estamos acostumbrados a los piquetes, pero no a los de este tipo. Así que, además de enviar la carta al diario uruguayo –que la publicó–, la mandé también a “cartas de lectores” de “La Nación”, el tradicional diario argentino, por si alguien quería ir tomando nota. Pero ni siquiera la mencionaron...

domingo, 14 de septiembre de 2008

(CLB) Isabel viendo llover en Macondo



Admito que no es Isabel, la de la historia de Gabriel García Márquez, sino yo misma, y que el lugar no es Macondo sino Cartagena de Indias, al norte de Colombia, sobre el Caribe (es decir, en la zona donde fue fundado el pueblo de la ficción).
Estaba en la terraza de un restaurante ubicado en la esquina de una manzana y disfruté grandemente viendo la lluvia, que en poco rato inundó por completo el cruce de ambas calles. Así que, como no podía hacer otra sino esperar a que escampara, tomé esta foto:
.
Y mientras vivía la experiencia de un diluvio torrencial, de invierno (que es como le llaman allí a la temporada de lluvias, aunque la temperatura no baja de 30°C), me convencí de que esa era la forma en que debía de llover en el pueblo creado por García Márquez y comprendí que no es tan exagerado cuando dice, en Cien años de soledad, "Llovió cuatro años, once meses y dos días. Hubo épocas de llovizna en que todo el mundo se puso sus ropas de pontifical y se compuso una cara de convaleciente para celebrar la escampada, pero pronto se acostumbraron a interpretar las pausas como anuncios de recrudecimiento. Se desempedraba el cielo en unas tempestades de estropicio...". (El descatado es mío).

martes, 9 de septiembre de 2008

(CLB) SISTE PARUMPER SPECTATOR GRADUM - El balcón de Bolívar...

SISTE PARUMPER SPECTATOR GRADUM
SI VACAS MIRATURUS VIAM SALUTIS
QUA SESE LIBERAVIT
PATER SALVATORQUE PATRIAE
SIMON BOLIVAR
IN NEFANDA NOCTE SEPTEMBRINA
AN. MDCCCXXVIII

No he de ser yo quien relate los hechos de la noche de 1828 en que intentaron matar a Bolívar. Voy a transcribir aquí una versión literaria, la de Gabriel García Márquez, quien en su novela El general en su laberinto los cuenta así:


"El miércoles 25 de septiembre, al hilo de la medianoche, doce civiles y ventiséis militares forzaron el portón de la casa de gobierno de Santa Fe, degollaron a dos de los sabuesos del presidente, hirieron a varios centinelas, le hicieron una grave herida de sable en un brazo al capitán Andrés Ibarra, mataron de un tiro al coronel escocés William Ferguson, miembro de la Legión Británica y edecán del presidente, de quien éste había dicho que era valiente como un César, y subieron hasta el dormitorio presidencial gritando vivas a la libertad y mueras al tirano.
[...]
"El general y Manuela Sáenz iniciaban apenas una noche de reconciliación. Habían pasado el fin de semana en la población de Soacha, a dos leguas y media de allí, y habían vuelto el lunes en coches separados después de una disputa de amor más virulenta que las habituales, porque él era sordo a los avisos de una confabulación para matarlo, de la que todo el mundo hablaba y en la que solo él no creía.
[...]
"Estaban iniciando en la cama los retozos del amor, él desnudo y ella a medio vestir, cuando oyeron los primeros gritos, los primeros tiros, y el trueno de los cañones contra algún cuartel leal. Manuela lo ayudó a vestirse a toda prisa, le puso las pantuflas impermeables que había llevado puestas sobre los zapatos, pues el general había mandado a lustrar su único par de botas, y lo ayudó a escapar por el balcón con un sable y una pistola, pero sin ningún amparo contra la lluvia eterna.
[...]
"Con una astucia y una valentía de las que ya había dado muestra en otras emergencias históricas, Manuela Sáenz recibió a los atacantes que forzaron la puerta del dormitorio. Le preguntaron por el presidente, y ella les contestó que estaba en el salón del consejo. Le preguntaron por qué estaba abierta la puerta del balcón en una noche invernal, y ella les dijo que la había abierto para ver qué eran los ruidos que se sentían en la calle. Le preguntaron por qué la cama estaba tibia, y ella les dijo que se había acostado sin desvestirse en espera del presidente. Mientras ganaba tiempo con la parsimonia de las respuestas, fumaba con grandes humos un cigarro de carretero de los más ordinarios, para cubrir el rastro fresco de agua de colonia que aún permanecía en el cuarto."

García Márquez, G., El general en su laberinto, Editorial Sudamericana, 1989, pp. 60/63.
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Recordé esta versión -leída tantos años antes- hace muy poco tiempo, cuando, caminando por Bogotá, descubrí en una pared del palacio de San Carlos (Calle 10 y Carrera 5a.) la placa que a continuación le muestro:


Esto es:

Detente por un instante espectador apresurado
si estás desocupado admira la vía de escape
por donde se libró
el padre y salvador de la patria
Simón Bolívar,
en nefanda noche septembrina
año 1828

Eso dice, salvo mejor opinión, y me llamó mucho la atención que la inscripción esté en latín, pues en Bogotá hay muchas placas recordatorias, escritas en español.

Así que me pregunto por qué justo esta figura en latín. ¿Será, tal vez, para que no se entienda? ¿O será una ironía?
Las dos cosas podrían ser verdaderas (o falsas), porque me da la impresión de que los colombianos no quieren demasiado a Bolívar. Pero yo no sé.
Lo único que sí sé es que la inscripción está en el espacio que media entre la parte superior de una ventana y la parte inferior de un balcón, y no dice exactamente de dónde saltó.

En fin, a mí me hizo gracia imaginarme al Libertador del relato de García Márquez, todavía oloroso a agua de colonia, pues acababa de salir de la alberca, corriendo bajo la lluvia armado de un sable y una espada, calzado con las pantuflas impermeables de Manuelita...

Porque si saltó desde una ventana o de un balcón solo lo supieron él y su mujer.

Pero por algo la inscripción dice "admira", y a mí me suena a ironía: las ventanas del palacio de San Carlos son apenas más altas que una persona de estatura mediana, y desde una altura así también salto yo.

lunes, 18 de agosto de 2008

Portemanteau - según Humpty Dumpty

Para tener una idea de qué es una palabra portemanteau, nada mejor que rastrearla el significado. Aquí van algunas definiciones de diccionarios:

Portemanteau. 1. Ant. Guarda ropa, oficial de palacio. 2. Percha, para colgar la ropa. 3. Portamanteo, especie de maleta. (Diccionario Francés-Español, Librería Hachette, París, 1882).

Portemanteau. Percha, perchero. (Dicc. Manual Français-Espagnol / Español-Francés, Vox, 14ª Edición, París, Reimpresión: agosto de 1977).

Portamanteo. Manga, especie de maleta. (Campano Ilustrado, Diccionario Castellano Enciclopédico, Garnier Hnos., París, 1915).

Portamanteo. Cierto género de maléta, abierta por los dos lados, por donde se assegura y cierra con botónes o cordónes, y sirve para llevar ropa el que camina. Llámase mas comunmente Manga. (Diccionario de Autoridades, 1737).

Manga. 4ª acep. Especie de maleta de mano abierta por los extremos, que se cierran con cordones. (Diccionario de la Real Academia Española, 1984).
Porte. v. tr. 1. llevar. / 2. sostener. / 3. producir. / 4. contener. (Grand Dictionnaire Garnier, France, 1980).

Manteau. sust. masc. 1. capa, manto. - Sous le manteau, clandestinamente. (Grand Dictionnaire Garnier, France, 1980).
En este mismo sentido, ha dicho Martin Gardner:
"Portemanteau word" will be found in many modern dictionaries. It has become a common phrase for words that are packed, like a suitcase, with more than one meaning. In English literature, the great master of the portemanteau word is, of course, James Joyce. Finnegans Wake (like the Alice books, a dream) contains them by the tens of thousands...".
(The Annotated Alice, edited by Martin Gardner, Penguin Books, England - 1970).

De esto se deduce que una palabra portemanteau lleva clandestinamente -bajo la capa- varios significados. Para ilustrarlo, transcribo aquí unos ejemplos tomados de A través del espejo, de Lewis Carroll (nadie crea que Los libros de Alicia son para niños).
La simplona Alicia se ha encontrado con Humpty Dumpty, que está peligrosamente sentado sobre una pared...
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Ilustración de John Tenniel, 1871.


"-Usted parece muy hábil para explicar las palabras, señor -dijo Alicia-. ¿Sería tan amable de explicarme el significado del poema llamado 'Jabberwocky'?
-Escuchémoslo -respondió Humpty Dumpty-. Puedo explicar todos los poemas que se hayan inventado... y muchos que no han sido inventados todavía.
Esto sonaba muy prometedor, de modo que Alicia recitó la primera estrofa:

Calentoreaba, y las viscotivas tovas
vuelteaban y tregujereaban el terecho.
Misébiles estaban los borogovas
y los deros trugones bramastoilbaban.

-Es suficiente para empezar -interrumpió Humpty Dumpty-. Está lleno de palabras difíciles. "Calentoreaba" significa que eran las cuatro de la tarde, cuando empiezas a calentar las cosas para la comida.
-Eso está muy bien -dijo Alicia-. ¿Y "viscotivas"?
-Bueno, "viscotiva" quiere decir "viscosa y activa". Como ves, se trata de un portemanteau... Hay dos significados empacados en una palabra.
-Ahora entiendo -observó Alicia, pensativa-.
(...)
-..."Misébil" es "miserable y débil" (aquí tienes otro portemanteau)..."

(Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll. Edición establecida, traducida y anotada por Eduardo Stilman. Ed. Corregidor - Buenos Aires - Argentina, 1976).
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A mí me gustan mucho estas palabras ladinas y suelo usarlas. Una de ellas es "chucear".

'Chucear' no existe en el diccionario de la Real Academia Española -lo más aproximado es 'chuzar' (por la pronunciación) o 'azuzar' (por el significado)-.
'Chuzar' es 'punzar, pinchar, herir' -según el Diccionario de la RAE-.
'Chusas' son los cabellos largos, desgreñados y sueltos -la definición no figura en el Diccionario de la RAE, pero sí en los de lunfardo-.
Sin embargo, a mí me gusta más 'chucear' que es una mezcla derivada de 'chuzar' y 'chusas', y significa 'molestar, acicatear, incordiar'.

CHUCEAR es un portemanteau. En fin, yo la utilizo; sin embargo, cuando le exijo a una palabra un trabajo especial, tomo ejemplo de Humpty Dumpty y siempre le pago extra.

sábado, 2 de agosto de 2008

Árbol genealógico de la familia Buendía

Muchas veces he oído decir a los lectores de Gabriel García Márquez que se confunden con los nombres de los personajes de la novela Cien años de soledad y por momentos no saben quién es quién. Desde luego, es por la repetición de los nombres y porque en la novela no siempre aparecen los personajes según un orden cronológico.

Así que, como para mí es sencillo de entender cómo es el árbol genealógico, publico aquí uno de elaboración personal, que no es claro sino clarísimo (o al menos eso creo). La idea es ayudar a los interesados en el tema, y es como sigue:


MACONDO
ÁRBOL GENEALÓGICO DE LA FAMILIA BUENDÍA
.
(Ud. puede bajar el dibujo a su pc y verlo ampliado: click con el botón derecho del mouse).

Leyendo el árbol de arriba abajo y de izquierda a derecha, aparecen los descendientes en el orden en que fueron naciendo.

El resto de los personajes no están en el cuadro porque, a los fines de entender cómo evoluciona la familia, es innecesario mencionar quién era novio/a, cónyuge o amante de quién.

Como puede apreciarse, es muy sencillo: exceptuando el caso de Aureliano (el coronel), que tiene 18 hijos y ninguno de ellos tiene hijos, de cada generación de los Buendía solo uno tiene descendencia, y de esa rama, solo uno/a tiene hijos. El esquema se altera al final, cuando Amaranta Úrsula tiene un hijo con su sobrino Aureliano Babilonia.

No obstante, por si resulta útil, agrego que:
1) el primer hijo de la pareja fundadora de Macondo, José Arcadio, se casa con su hermana Rebeca;
2) el segundo hijo, Aureliano (el coronel), se casa con Remedios Moscote, y ella muere antes de dar a luz a dos mellizos;
3) Aureliano Segundo tiene una amante, Petra Cotes;
4) Amaranta Úrsula se casa con Gastón; luego tiene, con su sobrino, al niño con cola de cerdo que terminan llevándose las hormigas.

Por último, si desea ver un cuadro que aclara las relaciones de parentesco entre los distintos Buendía, puede consultar mi estudio crítico "Arquetipos junguianos y Arcanos Mayores en Cien años de soledad", publicado en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, dependiente de la Universidad de Alicante, España.
El vínculo con la biblioteca figura en el sector de la derecha del blog, y el cuadro al que me refiero está en la página 9 del texto.